| viernes, 04 de marzo de 2016 h |

Son hechos consumados que las patronales farmacéuticas no viven su mejor época. Algunos —muchos— de los factores son externos, como puede ser la propia regulación nacional del movimiento empresarial o la legislación concreta en materia farmacéutica que, por ejemplo, les deja fuera de las negociaciones de los conciertos de prestaciones de las farmacias con las administraciones, a lo que se añade el empeño (ley en mano) de los colegios farmacéuticos de preservar su ‘espacio’ como interlocutores y firmantes únicos.

Otros factores son internos a estas empresariales, siendo conscientes de ello y entonando el ‘mea culpa’. Unos problemas que en buena parte son particulares tanto en la patronal nacional como en las empresariales regionales, y con la consabida economía como telón de fondo. Ejemplo de ello es el ‘plan de choque’ puesto en marcha por FEFE para que determinadas asociaciones regionales puedan cumplir sus compromisos de pertenencia (pago de cuotas) o la pérdida de masa social, como consecuencia del carácter voluntario de este asociacionismo y la crisis económica de las boticas, lo cual ha propiciado un buen número de bajas en el intento del titular por ahorrar costes.

En este sentido, el secretario general de la patronal nacional FEFE, Luis de Palacio, reconocía recientemente a EG que “tenemos que lograr que los asociados encuentren servicios diferenciales y necesarios en su empresarial”. También la presidenta saliente de la madrileña Adefarma, Alexia Lario, abandona el cargo sabiendo que “es necesraio dar un vuelco al funcionamiento de estas organizaciones” a través de la “diferenciación”.

Mas allá de estas particularidades, hay otro asunto interpatronales que conviene solucionar: la falta de unidad y escasa afinidad entre ellas en los últimos años (con las citadas FEFE y Adefarma como máximos exponentes). En este sentido, sí parece abrirse un tiempo nuevo e interés por acercar posturas en aras de la unidad empresarial. Si ya existen conversaciones para una futura integración tras la escición de 2007, las últimas manifestaciones y apariciones públicas invitan a pensar en ello.

La mejor constatacion fue la reciente toma de posesión de la nueva junta directiva de Adefarma que preside Cristóbal López de la Manzanara. En primer lugar, dado que entre los asistentes al acto figuraba buena parte del equipo directivo de FEFE, algo que sería ‘normal’ si no se tratase de una estampa impensable en el pasado más reciente. Pero también por las manos tendidas en este acto. Desde la presidenta saliente de Adefarma, que animó a “pasar página”, como su sucesor “no me sobra nadie, en especial quien haya aportado un grano de arena en la defensa del modelo de farmacia; se necesita un regeneramiento en el funcionamiento de estas organizaciones y Adefarma está dispuesta a hablar y escuchar” espetó López de la Manzanara.

El sector pide unidad

El sector ha asistido a esos desencuentros interempresariales y en las relaciones con los colegios farmacéuticos, por lo cual también se apela a la unidad.

Por ejemplo, en este mismo acto, Carlos González Bosch, boticario, presidente del Grupo Cofares y también de la comisión de Sanidad de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), recordó que “los farmacéuticos necesitan a sus empresariales, que son igual de importantes que los colegios; es el momento de volver a hacer fuerte el movimiento empresarial estando unidos”. Por ello, González Bosch animó a la nueva junta directiva de la patronal madrileña a que una de las primeras medidas que tome “sea recomponer la unidad empresarial en la farmacia”. Previamente, había sido el secretario general de la Confederación Empresarial Madrileña (CEIM), Miguel Garrido, quien enfatizó que “en un sector con tanta incidencia y afectación por el sector público como el de las farmacias, se hace más necesaria aún la interlocución de sus empresariales”.

¿Y desde los colegios? También hay buenas intenciones. “Espero que la colaboración sea leal, respetando las funciones y competencias de cada entidad”, expuso Luis González, presidente del COF de Madrid. Precisamente, su homólogo de la patronal regional confirmó que “el colegio será el primero con el que estableceremos lazos”.

Momento crucial: nuevo convenio

A la hora de defender su importancia, las empresariales farmacéuticas hacen de la necesidad virtud y recuerdan que si la crisis económica y las medidas de recorte contra el sector explicarían la merma de asociados, también es la especial incidencia y gravedad que tienen esas medidas en la rentabilidad de sus establecimientos lo que hace más necesario contar con patronales fuertes que defiendan sus intereses.

López de la Manzanara avisa que son “momentos cruciales” para las patronales. Y es que esa unidad que pide el sector tiene una próxima prueba de fuego en la negociación del nuevo convenio colectivo de farmacias, cuya mesa negociadora debe constituirse el 1 de julio y alcanzar un acuerdo antes de que expire 2016. Si bien puede descartarse que se repitan episodios pasados en los que las propias patronales —FEFe y Fenofar, en la que se integra Adefarma— dirimían en los juzgados la representatividad de cada una de ellas en esta mesa, estas negociaciones sí serán una buena vara de medir esa unión. Incluso, quien sabe si en el mejor de los escenarios podrían llegar ellas integradas en una única patronal.