U.G. Madrid | viernes, 08 de junio de 2012 h |

Casi la mitad de los pacientes que inician un tratamiento médico lo abandonan antes de terminarlo o no lo cumplen siguiendo las indicaciones correctas. Garantizar la adherencia a los tratamientos repercute de forma positiva en el Sistema Nacional de Salud, ya que una correcta adecuación al tratamiento por parte del paciente consigue la curación en las enfermedades puntuales y que la patología no vaya a más en las crónicas, algo que además genera un ahorro sanitario importante.

Estas fueron algunas de las ideas que se pusieron sobre la mesa en la reunión de expertos a puerta cerrada organizada por el Grupo Contenidos, que contó con la participación de Luis Manzano, director de la Unidad de Atención a Crónicos del Hospital Ramón y Cajal de Madrid; Jesús Vázquez, gerente adjunto de Asistencia Sanitaria de la dirección general de Atención Primaria del Servicio Madrileño de Salud; José Manuel Ribera, catedrático de Geriatría de la Universidad Complutense de Madrid; Isabel Vallejo, vicepresidenta de la Federación Empresarial de Farmacias Españolas (FEFE); y José Luis Cobos, asesor del Consejo General de Enfermería de Madrid.

Uno de los puntos que, según los asistentes, influye en el incumplimiento terapéutico es la falta de coordinación entre los diferentes agentes que intervienen en el proceso de diagnóstico. A este respecto, Vallejo apuntó a que esa falta de coordinación entre atención primaria y especializada hace que aparezcan duplicidades en la toma de los fármacos. “Que el paciente conozca los tratamientos es vital para que los siga, de esta forma evita tomar dos veces el mismo principio activo”, indicó.

Por su parte, Vázquez resaltó la creación de una figura de continuidad dentro de los hospitales, algo que Cobos denominó como ‘gestores de casos’ y en los que la profesión de los enfermeros tiene mucho que ver, ya que son ellos los que realizan este tipo de tareas. En este sentido, Cobos, achacó esta duplicidad en los tratamientos al cambio de legislación en la dispensación de fármacos que hay cada cierto tiempo dentro del marco español, al igual que la bioapariencia de los medicamentos que se planteó como un tema muy controvertido para la industria. “El paciente no entiende de principios activos sino de colores y de formas, si recibe el mismo principio activo con dos presentaciones diferentes es fácil que se confunda”, alegó Manzano.

Esta falta de coordinación entre los diferentes agentes implicados en dar un buen servicio al paciente se debe al alto grado de compartimentación que existe en el SNS. “En España pecamos de tener demasiados marcos legislativos y organizativos y esto hace que los profesionales estemos reclamando siempre nuestro papel. Estamos más preocupados de nuestra parcela de poder profesional que de lo que tenemos que conseguir con los enfermos, que es curarles”, expuso Vallejo, un punto en el que coincidieron todos los asistentes.

El tiempo que se dedica a cada paciente también juega un papel importante en la consecución de la adherencia. Muchos tratamientos que se prescriben han de ser explicados, pero los gestores piden eficiencia a los facultativos recortando el tiempo que han de dedicar a cada paciente, algo que Vázquez, como miembro de la administración, señaló como importante.

Del mismo modo, el desarrollo de las nuevas tecnologías e Internet ha ayudado a plantear los modos de garantizar la adherencia a los tratamientos de los pacientes a través de herramientas como la e-receta o la historia única. Sin embargo, los asistentes coincidieron en que hay que ser creativos en la forma de introducirlas, puesto que la mayor parte de los enfermos crónicos que necesitan adherirse a las terapias son personas de la tercera edad en las que funciona mejor el trato personalizado.

La visión de la crisis

Todos los ponentes coincidieron una vez más al afirmar que lograr el cumplimiento terapéutico tiene un gran alcance social definido desde una órbita sociosanitaria que nace, según Ribera, con la ley de dependencia. Cobos destacó su importancia e hizo hincapié en que la historia clínica se integre y debe actualice con datos sociales del paciente. Pero, ¿cómo saber si el paciente toma o no toma el tratamiento? se preguntó Manzano. Es algo que es difícil de saber pero que, para la identificación del problema, debería saberse.

La vicepresidenta de FEFE expresó que el único modo de saber si un enfermo toma sus medicamentos es que su familiar o cuidador ejerza el control sobre él. Por otro lado, la crisis económica y el recorte del presupuesto destinado a la sanidad pueden acrecentar los problemas de adherencia sobre todo para los pacientes crónicos.

Pero ante esta coyuntura, los asistentes destacaron que se trata de un buen momento para redefinir la estrategia de la sanidad pública y el modelo. “La crisis nos ayudará a todos a ser más eficientes. Vamos a tener que buscar fórmulas imaginativas para conseguir objetivos”, destacó Vázquez. Vallejo, por su parte, insistió en que la ventaja que puede tener la crisis económica es que obligará a repensar y a redimensionar el SNS. “La falta de dinero hará que se deteriore, por lo que habrá que reformularlo para lograr un buen funcionamiento”, sentenció.

Más coordinación entre la Atención Primaria y la especializada facilitaría el seguimiento de los pacientes crónicos

Si el paciente recibe el mismo principio activo con dos presentaciones diferentes es fácil que se confunda al tomarlo

Luis Manzano

Director de la Unidad de Atención a Crónicos del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. “El sistema sanitario está demasiado parcelado, no hay una visión global y conjunta y esto hace que se tomen decisiones erróneas e ineficaces que contribuyen al incumplimiento terapéutico. Hay que hacer entender que un mayor gasto sanitario en farmacia puede ahorrar en ingresos hospitalarios”.

Jesús Vázquez

Gerente adjunto de Asistencia Sanitaria de la dirección general de Atención Primaria del Servicio Madrileño de Salud. “Cada agente sanitario tiene su papel pero habrá que potenciar líneas de mejora y modelos de integración incluyendo las tecnologías, las asociaciones de pacientes… Y también trabajar para que el paciente se autorresponsabilice de su tratamiento”.

José Manuel Ribera

Catedrático de Geriatría de la Universidad Complutense de Madrid. “Las tecnologías tienen mayor utilidad para los profesionales que para el propio paciente. La gente más anciana tiene menos capacidad de asumir este tipo de cosas, por ello hay que reforzar la comunicación directa. Las nuevas tecnologías no suplen, ni suplirán la comunicación cara a cara”.

Isabel Vallejo

Vicepresidenta de FEFE. “La consecuencia de la crisis económica es que estamos sufriendo recortes que no ayudan al desarrollo del SNS. Sin embargo, esta crisis puede tener una ventaja. Quizá esta situación límite nos haga replantearnos todo el sistema sanitario y redimensionarlo, ya que con ello vamos a conseguir sacarle mejor partido a los recursos de los que disponemos”.

José Luis Cobos

Asesor del Consejo General de Enfermería de Madrid. “Tenemos que trasladar a la realidad todo lo que hablamos en los diferentes foros. Creernos lo que decimos y aplicarlo. El paciente debe ser el centro de todos los esfuerzos y los profesionales debemos trabajar para él, coordinándonos y poniéndonos de acuerdo entre nosotros para que el tratamiento sea efectivo”.