José Mª López Alemany Director de El Global | viernes, 30 de mayo de 2014 h |

La Sanidad en general necesita más fondos y la prestación farmacéutica, en particular, muchos más debido a la desinversión realizada en los últimos años. Para mí, no hay duda. Especialmente a partir de las conclusiones que se obtuvieron del análisis realizado por EG hace unos meses según el cual, España había pasado de dedicar a farmacia tres de cada 100 euros de gasto público total a solo dos de cada centena entre 2003 y 2013. Dicho de otro modo, en diez años, el gasto público total que se dedica a Sanidad, educación, justicia, hacienda, infraestructuras o televisiones había crecido 19 veces más que el gasto público que se dedica a recetas.

No obstante, y partiendo de la premisa de que lo que hay que hacer es aportar más dinero, tampoco podemos ser ajenos a la realidad económica actual y las necesidades de pacientes y administradores. En este sentido, creo que la profundización en aspectos como los acuerdos de pago en función de resultados que ha puesto en marcha CatSalut o los techos de gasto que el Ministerio de Sanidad negocia para la autorización de determinados medicamentos innovadores, pueden ser una línea válida de futuro. Siempre, eso sí, que se hagan en colaboración y acuerdo con las compañías farmacéuticas.

El techo de gasto o ‘cap’ que el Ministerio de Sanidad ha cerrado a falta de algunos detalles con dos compañías multinacionales, a pesar de que suponen recuperar estrategias de diez años atrás, deberían permitir dar un salto de gigante en la previsibilidad que tanto demandan las compañías farmacéuticas y la equidad que tanto piden los pacientes. Desde el momento en el que las comunidades autónomas han dado su visto bueno, tras no pocas e intensas negociaciones por los repartos regionales, a la previsión de penetración en el mercado que han hecho las compañías no debería haber problemas para que todos los pacientes que necesiten el medicamento, lo tengan en igualdad de condiciones. Y más si tenemos en cuenta que, por las características del acuerdo existe una certidumbre presupuestaria.

Por todo ello, creo que si este tipos de acuerdos se realizan en patologías con una epidemiología conocida y estable o en enfermedades que tienen un determinado marcador que condiciona la efectividad de los tratamientos se podría avanzar mucho en la reducción de las incertidumbres sanitarias y económicas que acompañan a cada nuevo fármaco. La flexibilidad en la negociación y olvidarse de tiempos pasados será necesario para avanzar en estos nuevos modelos que, al menos en algunos tipos de innovaciones, se antojan imprescindibles. No obstante, el tiempo dirá.

Los techos de gasto deben dar previsibilidad a industria y comunidades y generar equidad

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