Sanidad cuantifica el ahorro en 300 millones de euros sin datos que justifiquen ese cálculo
| 2010-11-26T16:05:00+01:00 h |

Sergio Alonso es redactor jefe de ‘La Razón’

El Ministerio de Sanidad mantiene su política de intentar matar elefantes a canicazos, y de negar por la vía de las cortinas de humo y de medidas más efectistas que efectivas la evidencia de la bancarrota que azota al sector. Se descuelga ahora Leire Pajín con un invento viejo, la unidosis, como fórmula taumatúrgica de ahorro en medicamentos. Y lo hace justo al límite del plazo de seis meses fijado por el artículo 12 del Real Decreto Ley 8/2010, lo que dice ya mucho tanto de la urgencia que se vive en el Paseo del Prado para apuntalar el sistema ante la grave crisis que sufre, como de la confianza que se tiene en la propia medida anunciada.

Como desiderátum filosófico, la dispensación individualizada de fármacos para evitar el acopio innecesario de los mismos en los hogares es algo soberbio, sideral, el hallazgo del siglo en la política farmacéutica. Pero como suele ocurrir siempre, del dicho al hecho hay mucho trecho, y éste está por llegar. Sabedor de las dificultades para traducir en acciones concretas tan buenas intenciones, el Ministerio de Sanidad se ha limitado, de momento, a reseñar de forma genérica a través de una resolución los grupos terapéuticos susceptibles de ser dispensados mediante unidosis. Se trata de antibióticos, antiinflamatorios, analgésicos y protectores gástricos como el omeprazol o la ranitidina. Los requisitos adicionales que deben cumplir es que sean financiables, destinados al tratamiento de pacientes agudos y de prescripción. ¡Medio año para tamañas conclusiones! Sanidad habla, asimismo, de que la unidosis empezará a implementarse a partir de enero, y cuantifica el ahorro anual estimado en 300 millones de euros, sin proporcionar dato alguno que justifique tal cálculo.

Ahí queda el anuncio estrella de la nueva ministra en su primera comparecencia ante la Comisión de Sanidad del Congreso para exponer las líneas maestras de su departamento, mientras la forma de implementar la medida se relega a una mejor ocasión. ¿Habrán de pasar otros seis meses para conocer los detalles o sólo uno y medio, como sugiere el Ministerio de Sanidad, sin sustrato normativo que le respalde? Tan en el aire está el proyecto, que no se equivocaría mucho quien pronostique ya, a estas alturas, que nunca va a ver la luz. Las dudas que existieron siempre sobre la unidosis se ciernen ahora sobre unos altos cargos tan pródigos a la hora de efectuar anuncios como lentos a la hora de ejecutarlos. ¿Obligará el Ministerio de Sanidad a los laboratorios a costear la reducción de los envases para ajustarlos a las dosis que requieren los pacientes? ¿Incluirán prospecto los fármacos en unidosis? ¿Y los farmacéuticos? ¿Darán las pastillas tijera en mano? ¿Ha pensado Sanidad en cambiar su retribución para empezar a pagarles por acto en lugar de mediante margen? Y lo más importante de todo: ¿existe respaldo normativo en España para una medida de este tipo? Las sombras son tan abundantes, que mientras no se aplique no cabe hablar más que de propaganda. Igual que la de los precios de referencia. Nueve meses después de anunciarse, siguen sin ver la luz.

Preguntas sin respuesta

¿Está bajando realmente el gasto en medicamentos, como dice el Ministerio de Sanidad? ¿También lo hace en los 20 fármacos de mayor consumo en España?

¿Qué alto cargo del Ministerio de Sanidad se quedó desconcertado y alicaído al conocer de primera mano, por boca de Leire Pajín, sus proyectos para lo que resta de legislatura?

¿Qué ex alto cargo sanitario de la primera etapa de gobierno del PSOE elogia la sanidad asturiana, en un estudio encargado por el CES de la comunidad?

¿Qué gran hospital español no entrará en funcionamiento hasta al menos 2016 ante los retrasos que arrastra?