El compromiso alcanzado entre Farmaindustria y el Gobierno es positivo para ambos
| 2009-06-07T18:00:00+02:00 h |

Sergio Alonso es redactor jefe de ‘La Razón’

En estos tiempos de crisis, paro y angustia financiera, la industria farmacéutica que opera en España va a representar uno de los pocos balones de oxígeno con que el que cuente José Luis Rodríguez Zapatero y el dañado tejido productivo. Lejos de desinflarse con el último cambio de ministros de Semana Santa y la súbita, aunque previsible, salida del Ejecutivo del investigador Bernat Soria, el acuerdo de estabilidad y apuesta por la Investigación y el Desarrollo pergeñado por la patronal Farmaindustria va a ir previsiblemente a más durante estos meses, y alcanzará todo su esplendor bajo el mandato de una Trinidad Jiménez, cuyo mayor acierto hasta ahora ha sido mantener a José Martínez Olmos en su puesto. En breves semanas, el compromiso de los laboratorios por la I+D+i, el empleo y el uso racional de los medicamentos empezará a plasmarse sectorialmente, y dará lugar a fotos interesantes que hace años hubieran sido impensables. Baste echar una mirada atrás y recordar la anterior época de Gobierno del PSOE, o las legislaturas del PP (la primera y la mitad de la segunda) para poder certificar el salto cualitativo y cuantitativo que darán las empresas del sector farmacéutico y la propia Administración central en las relaciones que venían manteniendo.

La primera de esas fotos, casi con total seguridad, será la que reúna a Jesús Acebillo, como presidente de Farmaindustria, con la titular de Sanidad, el ministro de Trabajo, Jesús Corbacho, y, previsiblemente, el mismísimo presidente del Gobierno. Y el mensaje del retrato no será baladí: a diferencia del resto de las industrias que operan en España, incapaces aparentemente de frenar la avalancha de despidos de trabajadores, la farmacéutica trasladará a la sociedad su apuesta por la estabilidad en los puestos de trabajo y su compromiso por mantenerlos, al margen de situaciones coyunturales que afecten a algunas compañías. La segunda gran pata de esta estrategia para mejorar la imagen de los laboratorios en España vendrá de la mano de la I+D+i y trasladará también, posiblemente por medio de otra foto, la trascendencia de la industria biomédica en el nuevo modelo productivo que ha prometido para nuestro país Zapatero para sustituir al ‘ladrillo’: el que está basado en el conocimiento. Frente a otros sectores menos inclinados a invertir en I+D+i, los laboratorios sellarán su compromiso en este terreno, recogiendo así el guante lanzado por el presidente del Ejecutivo.

No cabe duda de que la habilidad de Farmaindustria a la hora de plantear tales acuerdos, y del Gobierno a la hora de aceptarlos. La primera mejora ostensiblemente la marca global de las compañías, ya que la sociedad verá en ellas, por fin, a un conglomerado comprometido en los momentos más duros de la crisis. El segundo venderá la implicación de un sector trascendental para la economía española, y lanzará el mensaje de que es ése y no otro, el camino a seguir en plena recesión. Ambos abandonan, por cierto, el largo distanciamiento que históricamente habían mantenido en nuestro país.

¿Qué conocido rostro del mundo farmacéutico puede dar la sorpresa y hacerse con el dominio de una conocida organización sectorial?

¿Renunciaría al puesto directivo que ocupa actualmente en una compañía?

¿Cuántas autonomías remuneran ya los servicios que prestan los boticarios dentro de la llamada atención farmacéutica?

¿Qué líder autonómico muy ligado a la Sanidad se ha puesto bótox?

¿Qué Gobierno autonómico tiene previsto hacer cambios que implicarán la salida del puesto de su actual consejero de Sanidad, que será promocionado?