La ministra de Sanidad sorprendió a los consejeros al exhortar a pagar a las farmacias sí o sí
| 2011-09-16T16:15:00+02:00 h |

Sergio Alonso es redactor jefe de ‘La Razón’

La incredulidad este verano era mayúscula. Casi tan grande como el mosqueo. Consejeros, directivos, algunos gerentes y hasta responsables de la Sanidad autonómica en épocas gloriosas tiraron de teléfono, mostraron en persona su extrañeza a sus amigos, utilizaron el FaceTime e, incluso, echaron mano de redes sociales como Facebook para dar públicamente muestras de su perplejidad. No daban crédito. Leire Pajín, ministra de un Gobierno que ha dejado la Sanidad al borde de la ruina, exhortaba este verano a las comunidades morosas a pagar a las farmacias sí o sí, al hilo de los graves problemas que están padeciendo estos establecimientos sanitarios para cobrar los medicamentos dispensados. Del dinero para hacerlo no decía nada. De la pasividad de su Ministerio de Sanidad para insuflar oxígeno a las arcas de las consejerías, menos aún.

Porque puestos a hablar, Pajín podría haber reconocido, al menos, que su departamento viene siendo avisado de la que se avecinaba en toda la Sanidad española desde hace al menos dos años y medio, haciendo caso omiso de todas las alertas. A algunas uno de sus antecesores, mal asesorado, llegó incluso a calificarlas de “amarillistas”, por no proceder de la prensa adicta. Sus únicas armas en este tiempo para frenar la bancarrota han sido el famoso decreto de los 1.500 millones de euros que, al final, se ha quedado en nada, y la aprobación con un año de retraso de un sistema de precios de referencia de las medicinas que va a tener que ser modificado a los pocos meses de su entrada en vigor, de lo mal diseñado que estaba. Es cierto que entre medias ha habido un tijeretazo a las nóminas de los funcionarios, y una dentellada a las cuentas de resultados de laboratorios y farmacias. Pero esta medida fue forzada por Europa. Si hubiera sido por el Ministerio de Sanidad, los que la diseñaron seguirían dando palmas en el baile de los pajaritos.

¿Qué ha sido, por ejemplo, de la famosa central de compras que vendió Trinidad Jiménez a bombo y platillo y prometió de nuevo Pajín con ahínco? Ha pasado más de un año y medio desde que se anunciara su creación y sigue sin verse por ningún sitio. ¿Qué ha pasado con las dosis personificadas de medicamentos, para contribuir al uso racional del medicamento? ¿Qué ha sido del segundo plan estratégico de farmacia? ¿Y del primero? ¿Qué está pasando con la factura de las medicinas en los hospitales, disparada en todo el territorio sin que nadie tenga a bien contabilizarla? Pues pasa que era todo humo, filfa, flor de un día para copar espacio en los medios y luego, si te he visto, no me acuerdo.

Mientras el Ministerio de Sanidad se ha dedicado a sestear, contribuyendo en primera persona con su inactividad a la bancarrota del sector, las comunidades batallan y batallan. Muchas son corresponsables por su despilfarro pasado, su miopía a la hora de reírle las gracias a Sanidad, y su ignorancia sobre el sector. Ahora, no hay quien pague ni quien cobre. De aquellos polvos vienen estos lodos de los que Pajín trata encima de sacar rédito político.

¿Qué ex consejero de Sanidad ha estado este verano muy activo en las redes sociales, diciendo verdades como puños?

¿Qué ex consejero socialista mostró su profesionalidad informando con detalle a su sucesor del PP del estado de la sanidad en su región?

¿Qué especialidad está dispuesta a plantear batalla al PSOE antes de que se celebren las elecciones?

¿Por qué lanzó el Ministerio de Sanidad en pleno verano el decreto de la troncalidad, después de cocinarlo a fuego muy lento durante meses?

¿Qué representante del sector se quedó la segunda quincena en Madrid para trastear?