carlos b. rodríguez Madrid | viernes, 25 de octubre de 2013 h |

En el marco de la atención a los pacientes, las oficinas de farmacia están llamadas a jugar un papel fundamental, que quizá no se corresponde con el que hoy vienen ejerciendo, al menos de manera oficial. A pesar de todas sus diferencias en materia sanitaria, tanto el PP como el PSOE son conscientes de la necesidad de avanzar en este aspecto. Sus portavoces de Sanidad en el Congreso de los Diputados, Rubén Moreno y José Martínez Olmos, piensan en otro modelo de aportación de la profesión farmacéutica.

La mesa redonda ‘Prioridades en Política Sanitaria: La visión de los partidos’ celebrada en el marco del I Foro del Autocuidado, organizado la semana pasada por Fundamed y la Fundación Anefp, puso de manifiesto una vez más la enorme diferencia que separa a los dos grandes partidos para acordar aspectos esenciales del sistema sanitario, como son el rumbo de la política farmacéutica o la propia firma de un Pacto de Estado por la Sanidad. Pero demostró también que acuerdos a menor nivel son posibles. Uno de ellos en el campo de la farmacia.

Para los portavoces de Sanidad del PP y el PSOE en la Cámara Baja, el papel de la farmacia se ve lastrado en la actualidad por un factor cultural. Rubén Moreno cree que hasta ahora el paciente ha sido considerado “más como un portador de la enfermedad que como paciente”. Por eso, apuesta por una colaboración aún mayor que la actual a todos los niveles. “Farmacéuticos, médicos, enfermeras, auxiliares, tienen que plantearse la asistencia al paciente de una forma multidisciplinar, mucho más integrada y distinta”, señaló.

El portavoz del PP es partidario de otorgar a la oficina de farmacia un papel mayor que el de dispensador de fármacos. A su juicio, “hay mucho recorrido para que la farmacia haga algo más que recortar un cupón, enviarlo a la consejería y formar parte de la contabilización”. La confianza que el ciudadano deposita en el farmacéutico, así como su formación, le acreditan para ejercer “un papel relevante” en la asistencia sanitaria.

Moreno fue más allá y consideró la necesidad de plantear un cambio de retribución al farmacéutico. Hoy, las farmacias realizan muchas más funciones aparte de dispensar medicamentos, La farmacovigilancia, la formación o la Atención Farmacéutica son hoy algunas de las otras actividades que ejercen las farmacias pero, como reconoció, “no están oficializadas”. En su opinión, “la organización debe exigir esos nuevos papeles” que hasta ahora estaban recogidos implícitamente en la ganancia que obtenían por la dispensación.

Pero una vez limados los márgenes por las continuas medidas de política farmacéutica, y cuando aún no ha finalizado la situación de los impagos al sector, la cosa ha cambiado. Por eso, además de compartir que existe un factor cultural para que algunas profesiones, como la farmacéutica, “tengan su espacio”, Martínez Olmos cree que también es necesario que el sector farmacéutico se posicione firmemente ante el futuro que quiere ante las medidas que puedan estar por venir por motivo de la crisis. “Y el sector farmacéutico no tiene claro, o al menos no lo ha dicho, lo que quiere ser de mayor”, señaló.

La defensa del modelo mediterráneo sigue siendo hoy innegable para los dos principales partidos, pero el razonamiento de Martínez Olmos se apoya en la tesis de que, en un contexto de crisis, nada es inmutable; ni siquiera el modelo de farmacia. Por esta razón, a su juicio, el sector debería adelantarse a los acontecimientos y dialogar posibles cambios antes de encontrarse con modelos “impuestos” por motivos económicos.

No es la primera vez que el portavoz de Sanidad del PSOE hace referencia a los “problemas” que puede estar generando la crisis económica. Ya está ocurriendo, en su opinión, con la incorporación de la innovación. “Entra tarde y cuando entra va a los hospitales”, una tendencia que de mantenerse puede influir seriamente en el futuro de las farmacias, según Martínez Olmos.

Pacto por la Sanidad

Tanto el PP como el PSOE son conscientes de que un Pacto por la Sanidad es necesario y deseable, pero imposible en las circunstancias actuales. Las condiciones que pone el PSOE, según José Martínez Olmos, son cuatro: dar marcha atrás al sistema de aseguramiento, asegurar que la sanidad sea de provisión mayoritariamente pública; que se financie básicamente por impuestos y que no genere barreras de acceso de ningún tipo.

El PP, en cambio, mantiene firme su confianza en la reforma de la ministra de Sanidad, Ana Mato. A juicio de Rubén Moreno, “la población no ha crecido tanto como para justificar” ciertas decisiones, como el incremento del número centros. “No podemos seguir funcionando como 17 sistemas”, aseguró el portavoz del PP, que en un entorno de envejecimiento progresivo, pluripatología y cronicidad, puso el énfasis en la eficiencia y la optimización de recursos.

Gasto farmacéutico

El control del gasto farmacéutico ha sido una constante de todos los Gobiernos, pero según el PSOE ha sido especial en lo que llevamos de legislatura. El gran problema que Martínez Olmos ve en el copago por renta radica en “aquellas personas que por razones económicas hoy pueden estar teniendo dificultades para acceder a los medicamentos”. El PSOE pide que se revise el copago y se redefinan sus tramos para evitar que se convierta en una barrera de acceso.

Por su parte, el PP se resiste a hablar del copago como limitación en el acceso. “Es que antes teníamos en casa 47 millones de envases que ahora no tenemos”, indicó Rubén Moreno, que volvió a resaltar los 2.300 millones ahorrados al sistema. De ellos, 350 son en concepto de aportación, lo que a su juicio desmiente que la reforma se haya hecho a costa del paciente. Otra parte de ese ahorro, añadió, es por un menor consumo, que ha pasado del 20 al 15 por ciento.