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carlos. b. rodríguez Madrid | viernes, 15 de mayo de 2015 h |

Podemos ha lanzado un mensaje de tranquilidad al sector farmacéutico y ha abierto la puerta al diálogo sobre las subastas de medicamentos, según aseguró su responsable de Sanidad, Ana Castaño, durante la tercera ronda de encuentros con representantes políticos para analizar la situación de la sanidad organizada por el grupo Wecare-u, en colaboración con Teva.

Desde sus inicios, Podemos ha apoyado a los genéricos, un compromiso que ha plasmado en su programa marco para las autonómicas. Los genéricos encajan a la perfección con el mantra del partido de que “cualquier inversión revierta en lo social”. Sin embargo, esta declaración de apoyo se había visto en contradicción con la postura defendida en Andalucía, donde la formación se ha posicionado a favor de las subastas, algo que el sector farmacéutico no entiende. “Si apoyáis los genéricos, ¿por qué apoyáis las subastas?”, preguntó Rafael Borrás, director de Relaciones Institucionales y Comunicación de Teva.

Castaño aseguró que Podemos no tiene un posicionamiento de defensa pura de la iniciativa de la Junta. Tratándose de un partido que cuenta con la participación entre sus principios rectores, se mostró partidaria de abrir un diálogo sobre las subastas durante el primer Encuentro Andaluz de Círculos de Salud de Podemos, celebrado este fin de semana, e invitó al sector a participar.

Como ejemplo del cambio que a su juicio podría sufrir el modelo de subastas, Castaño aludió a posibles cambios regulatorios de manera que las convocatorias “incluyan a laboratorios nacionales”. El cambio que no satisface al sector, que le transmitió que, en su opinión, las subastas no son ni la única ni la mejor herramienta para bajar los precios. “Hay dos modelos: precios de referencia, revisable cada seis meses, donde entramos todos; y las subastas, que dejan gente fuera. Si yo no estoy en las subastas es porque no creo en el modelo, porque el otro da más equidad, es igual de eficiente y da más vida al sector bajando los precios de una forma igualitaria”, explicó Borrás.

El concepto del sector

Si el componente “social” es un imprescindible en el discurso de Podemos, “entonces el valor social del medicamento se debe poner encima de la mesa”, señaló Borrás, muy interesado en conocer la valoración de Podemos sobre la industria farmacéutica. “Hay tratamientos que quizá se pueden disminuir, pero hay otros que cubren ineficiencias del propio sistema, como las listas de espera”, apuntó.

Si bien el programa marco de Podemos apoya a los genéricos, también apuesta por impulsar “la fabricación de medicamentos genéricos que sean beneficiosos para los enfermos que tienen que afrontar tratamientos costosos (como la hepatitis C)”. En esta línea, Castaño reconoció estar demasiado influida por Sovaldi. “Me viene a la cabeza gran multinacional que no ha tenido ningún fin social. Todos sabemos cómo hizo la compra de ese medicamento. Ese laboratorio hizo caja. No podemos no nombrar a estas grandes corporaciones que están haciendo una política de comercio con eso”, dijo.

Pero la industria innovadora no va a ser la única que va a tener difícil el trasladar a Podemos el valor de su aportación a la sociedad, al empleo y a la economía en general. Junto a Borrás, agentes de la Farmacia, la Distribución y la Medicina también aguardaban las líneas generales de esta formación sobre la cadena del medicamento. En general, todos comparten las líneas generales en Salud de Podemos.

Castaño explicó, por ejemplo, el funcionamiento de las Áreas de Bienestar, un modelo que propone la formación y que supondría la coordinación local de dispositivos de Salud, Educación y Servicios Sociales, y en el que por tanto entrarían tanto médicos de primaria como oficinas de farmacia. La idea gustó a Luis Amaro, tesorero del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, uno de cuyos puntos de partida es, precisamente, la integración de la farmacia en el sistema sanitario.

Sin embargo, la oficina de farmacia podría encontrarse con el mismo escollo que la industria para superar ciertas ‘reticencias’ que la formación ve en un establecimiento muy imbricado en el servicio público pero que no deja de ser un negocio. “Es interesante abrir el debate sobre la figura del farmacéutico comunitario, que en ocasiones puede ser el primer contacto con los problemas de salud, pero entramos en un terreno farragoso. Y es que se trata de un negocio local y todo lo que implique su aproximación a una financiación pública va a implementar auditorías, rendición de cuentas, transparencia…”, indicó Castaño.

En el marco de diálogo que define a Podemos no se excluye nada, salvo el Real Decreto-ley 16/2012, cuya derogación es una defensa absoluta de la formación. En este sentido se refirió, por ejemplo, al debate sobre propiedad y titularidad de las farmacias. Según Castaño, “habría que revisar qué está pasando con las leyes de Ordenación Farmacéutica”, lo que, según aclaró “no necesariamente significa tocar el modelo de farmacia”.

Auditarlo todo

Además de reabrir los debates necesarios sin excluir a nadie, Podemos sigue considerando prioritario apostar por la transparencia y la rendición de cuentas. Por ello, propone “revisar y auditar todo el gasto sanitario”. Hay, según su portavoz de Sanidad, “bastantes agujeros” que hay que aclarar y poner sobre la mesa: derivaciones a lo privado, colaboraciones público-privadas y, sobre todo, gasto farmacéutico hospitalario, “un cajón de sastre”, según sus palabras, en el que hay que poner orden.

En este sentido, citó el reciente informe elaborado por la Comisión Nacional de Mercados y Competencia, que entre otras cosas cargaba contra aspectos como la ordenación farmacéutica, los descuentos, la Orden de Precios de Referencia, la fijación de precios o, alientan o la salida de OTC del canal farmacia. “Debemos ver qué está ocurriendo, qué tipos de medicamentos tiene que estar o no, si tiene que haber una central de compras única…”, señaló Castaño.

Para Podemos, llevar a cabo la transparencia en el gasto farmacéutico hospitalario puede generar un buen nicho de ahorro gracias al cual afrontar otras prioridades, como las señaladas por Juan Manuel Garrote, secretario general de la Organización Médica Colegial, en el ámbito de los recursos humanos. “Ahora la Sanidad está al mismo nivel que estaba en 2006. Toda esta política no está conduciendo a nada salvo a que nos repartamos la miseria. Si queremos un planteamiento de cronicidad hay que potenciar la Atención Primaria, liberando créditos para el capítulo de personal e infraestructuras. Queremos dignificar al personal, lo que nos lleva a plantear el asunto del gasto farmacéutico”, concluyó Castaño.

Ana Castaño, responsable de Sanidad de Podemos

Somos conscientes de que no podemos dar la vuelta a todo como un calcetín pero insistimos en la derogación del Real Decreto-ley 16/2012”

Juan M. Garrote, secretario general de la OMC

Vivimos un momento difícil a nivel profesional y aún nos quedabajar 6 puntos del PIB, es decir, 6.000 millones para que la sanidad sea sostenible”

Juan Ignacio Güenechea, vicepresidente de Cofares

Vuestro programa es realista pero aplicarlo va a ser muy difícil y chocará con el ‘problema’ de las autonomías, cuyo 50% del gasto es sanidad”

Luis Amaro, tesorero del CGCOF

La oficina de farmacia está a favor de las auditorias. Desde hace años la partida más transparente viene siendo la del gasto farmacéutico de receta”

Rafael Borrás, director de Comunicación de TEVA

Cuando se habla de salud hay que hablar de dinero, pero cuando se habla de la industria muchas veces solo se habla de dinero, y no de salud”

En el marco de diálogo que define a Podemos no se excluye nada, con la excepción del RDL 16/2012

Borrás: “Si lo social es básico en Podemos, entonces el valor social del medicamento debe ponerse sobre la mesa”