el global Bangkok | viernes, 05 de septiembre de 2014 h |

La presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, Carmen Peña, compagina desde el pasado 30 de agosto este cargo con el de máxima responsable de los farmacéuticos de todo el mundo tras ser elegida nueva presidenta de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP), organismo que representa a más de tres millones de farmacéuticos de 132 países, que celebró su 74 congreso farmacéutico internacional en Bangkok (Tailandia) entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre. En este sentido, cabe destacar que Peña, que se ha convertido en la primera mujer y la primera española en presidir la máxima institución farmacéutica a nivel mundial, inició su mandato, que se prolongará hasta 2018, con la intención de “continuar avanzando hacia una Farmacia profesional y sostenible, respetada por la sociedad”.

La nueva presidenta de la FIP precisó que su intención es “reforzar el legado de nuestros predecesores, plasmado en el documento Visión 2020, que se sustenta en una sólida apuesta por la educación del farmacéutico”. ¿Cuál sería el camino a seguir? “Avanzar hacia un desarrollo integral de la Farmacia, cuyos tres pilares son práctica, ciencia y educación, en un progreso coordinado basado en competencias y necesidades reales”, manifestó.

‘Dos veces dos’

Sobre este particular, Peña, que era desde 2008 vicepresidencia de la FIP, puso de manifiesto la estrategia que desea poner en marcha en esta institución para alcanzar los fines perseguidos, una estrategia que denominó: ‘dos veces dos’. “La denomino así porque implica dos acciones: promoción y defensa de los intereses de la profesión y el desarrollo profesional a través de la educación; a dos niveles: individual y colectivo”.

Respecto a la primera acción, Peña consideró que a nivel individual consiste en que el farmacéutico “utilice desde la libertad sus conocimientos para responder a los nuevos retos que se le presentan en materia de salud, mientras que a nivel colectivo se trata de “posicionar a farmacéuticos allá donde se tomen decisiones que afecten a la salud, y dentro de ésta, a la profesión farmacéutica”.

De otro modo, sobre la segunda acción, el desarrollo profesional, la nueva presidenta de la FIP estimó que a nivel individual “implica la actualización permanente de los conocimientos del farmacéutico para conducir una farmacia cada día más orientada a los servicios”, mientras que en el ámbito de la colectividad se trataría de “consolidar una plataforma fuerte que lidere estrategias para afrontar las nuevas necesidades de la sociedad”.

Respeto a la diversidad

Por otro lado, Peña tomó las riendas de la FIP con el convencimiento de que el modelo de farmacia regulado existente en España “es de los mejores del mundo porque es accesible y solidario”, aunque manifestó, de igual modo, que respeta la diversidad de modelos de gestión farmacéutica existentes y que también están representados en el seno de la institución que ahora dirige.

Al mismo tiempo, destacó que su intención al frente de la FIP será situar al farmacéutico en aquellos foros sanitarios de diálogo y decisión. “Nuestra labor es que el farmacéutico esté en todas las plataformas políticas donde se hable de salud, que sea un agente más activo en el mundo de la sanidad”, destacó.