Ana Prieto es presidenta del COF de Lugo | viernes, 22 de noviembre de 2013 h |

Las redes sociales no son nuevas, existen desde los orígenes del hombre; en el siglo XXI este término ha evolucionado, convirtiéndose en un gran fenómeno mediático a causa de su traslado al mundo digital. Una red social es una estructura compuesta por grupos de personas conectadas entre sí que interaccionan y/o comparten conocimientos en un espacio común, de manera que forman una verdadera comunidad, generándose sentimientos de pertenencia a un grupo.

En el mundo de las redes sociales, la farmacia obtiene cada día una mayor importancia, tanto desde el punto de vista del paciente y del ciudadano, como de la interrelación entre profesionales. Esto es porque las conversaciones en redes sociales en la farmacia no se centran exclusivamente en información sobre el servicio sanitario que esta da, los usuarios hablan entre ellos, compartiendo sus inquietudes, expresando sus opiniones y solicitando nueva información en salud.

Hay estudios que demuestran que Internet se ha convertido en el primer canal de información y consulta del paciente sobre asuntos relacionados con la salud; entre el 40 y el 60 por ciento de la población utiliza Internet para buscar información en salud incluso antes de acudir a la consulta médica. Sin embargo la información que al usuario le llega a través de redes sociales no siempre es cualificada o rigurosa, información que si lo es cuando parte de los farmacéuticos, como especialistas en el medicamento y agentes de salud.

Para el profesional farmacéutico las redes sociales han de ser una herramienta más, que le ayuden en la búsqueda de la mejora de la salud de los pacientes, sin embargo en lo que atañe a la práctica clínica de la Atención Farmacéutica nada sustituye el contacto directo con el paciente, ni siquiera la mejor de las redes sociales. Responsabilizarse de que medicación del paciente va a hacer el efecto para el que se prescribió y con los mínimos efectos adversos es un proceso de seguimiento continuo en el tiempo, en el que es ineludible una conexión directa con el paciente. Se requiere de una intimidad, que solo es proporcionada mediante este contacto directo. Otra aspecto a tener en cuenta son las alertas sanitarias, o las herramientas para garantizar la adherencia a los tratamientos… que ya están siendo integradas en redes sociales como por ejemplo a través de apps de salud.