María Teresa Guardiola, presidenta del COF de Valencia | viernes, 22 de noviembre de 2013 h |

La tarde del pasado día 20, a las 15:13 horas, llegó al colegio el documento que certificaba que el ICO había abonado las facturas pendientes de las farmacias valencianas: 221.787.072,21 euros, cuatro meses y medio arrastrados desde septiembre de 2012. Inmediatamente, se puso en marcha el procedimiento de pago a las farmacias, un proceso que, si ya en un mes normal es muy complejo, después de 13 meses en los que se han producido préstamos, adelantos y traspasos de farmacias, exigió un trabajo ingente.

A pesar de ello, al día siguiente, las farmacias comenzaban a recibir las transferencias. Era el final del auténtico y larguísimo calvario que han sufrido los farmacéuticos valencianos durante casi tres años, y la recompensa a su valentía y a la defensa sin tregua de sus derechos, a las manifestaciones, concentraciones y cierres patronales (ningún colectivo ha realizado tantos como nosotros), a los carteles en las farmacias comunitarias, a los anuncios en prensa y radio.

Desde la junta de gobierno, por supuesto, hemos hecho en todo momento lo que creíamos más justo y eficaz para resolver la situación: hemos mantenido abiertos en todo momento los cauces de diálogo con la administración autonómica valenciana y, cuando llegamos a la certeza de que con la Generalitat no había nada que hacer, de que estábamos en situación de bancarrota, buscamos alternativas en Madrid. Ministerios de Sanidad, de Hacienda y de Economía, Consejo General, partidos políticos, diputados y senadores. A todos les transmitimos la angustia de los farmacéuticos valencianos y la necesidad imperativa de cobrar, ante la negativa de los bancos a conceder más créditos.

Gracias a todo esto, a la presión de las protestas y a la labor de lobby, conseguimos que Madrid pagase directamente a las farmacias, a través del FLA, un 60 por ciento de la facturación mensual y que apoyase, también con el FLA autonómico, que el Consell pagase el otro 40 por ciento. Y que la deuda de las boticas valencianas no solo entrase en el nuevo Plan de Pago a Acreedores, sino que estuviese en la parrilla de salida. ¿Satisfechos? Si, por supuesto, pero preparados para afrontar cualquier otro incumplimiento, si lo hay.