| viernes, 16 de octubre de 2009 h |

Lluís Barenys, presidente de Federació Farmacèutica

El principal reto de la distribución farmacéutica en el mercado actual es ser capaz de aportar valor añadido a la oficina de farmacia. Un valor añadido en forma de servicios integrales que respondan a las expectativas de la farmacia y de acciones que permitan defender sus intereses. En el primer ámbito, el de los servicios, se trata de anticiparse a las necesidades de la farmacia, contempladas desde una perspectiva amplia, y ser capaces de darles respuesta. Hoy en día una cooperativa no debe limitarse a hacer llegar los medicamentos a las oficinas de farmacia, debe ir más allá.

Entendemos la cooperativa como un valor de la oficina de farmacia, capaz de ayudar al socio en sus distintas y variadas necesidades. El desarrollo tecnológico es fundamental y por ello apostamos por los servicios informáticos y de comunicación con la farmacia de primera magnitud. Pero no sólo este ámbito es fundamental. Formación, gestión, aprovisionamiento, marketing, compras, asesoramiento legal, diseño, asesoramiento técnico, atención farmacéutica, información sobre disposiciones legales o publicidad, son algunos de los servicios que ponemos al alcance de nuestros socios. Esto nos posiciona como referente para la farmacia y como líderes en el sector durante 80 años.

Pero no únicamente en servicios se traduce la capacidad de la cooperativa de aportar valor añadido. Hay otros valores, quizá más intangibles en el día a día de la farmacia, cuya repercusión estratégica es esencial. Mantener la distribución en manos de la oficina de farmacia, a través de una cooperativa que es propiedad de los farmacéuticos, tiene una importancia vital en la situación actual del mercado. Fortalecer a una cooperativa que no se rige por los intereses económicos de unos accionistas sino por la voluntad de servicio al socio, es un acto de responsabilidad. Optar por quien defiende los intereses del farmacéutico y nuestro modelo farmacéutico es una cuestión de sentido común. Son valores inherentes al cooperativismo que, si tenemos visión de futuro, no debemos arrinconar.

La conjunción de estos elementos: los servicios integrales y eficientes para la farmacia y los valores estratégicos de defensa de los intereses del farmacéutico en un sector altamente competitivo, deben configurar, pues, la piedra angular para la consolidación de un modelo de distribución envidiado en toda Europa y con un largo recorrido en España.