carlos b. rodríguez Madrid La Sanidad se ahoga en España como consecuencia del suma y sigue de medidas de austeridad acumuladas durante años. Pero los recortes no son marca de una casa. Aunque ha cobrado creciente protagonismo, la evaluación económica es todavía una mención en los objetivos de muchos países europeos. Y mientras estos siguen en la búsqueda de la panacea que les permitiera reflotar su economía, la crisis ha provocado que la mayoría de las medidas adoptadas hasta ahora en el campo sanitario se hayan centrado en el apartado farmacéutico, y dentro de él en el ámbito de la oferta. España, por tanto, no ha sido la única, aunque dentro de la UE sí se ha convertido en una de las regiones más activas en los últimos dos años. Los sistemas sanitarios europeos están provistos de una amplia variedad de políticas de precios y reembolso que persiguen como objetivo último asegurar el acceso a medicamentos esenciales para todos los pacientes. Estas estrategias fueron sometidas recientemente a un escrutinio para saber si realmente satisfacen las expectativas y equilibran las demandas de acceso de los medicamentos a los pacientes con la necesidad de contener los costes en unos sistemas de salud cuyos recursos se han visto mermados por la crisis financiera. Oferta A primera vista, la balanza no parece equilibrada. Una encuesta presentada durante la Conferencia PPRI (Pharmaceutical Pricing and Reimbursement Information), celebrada recientemente en Viena, señala que a lo largo de 2010 y principios de 2011 se ha identificado al menos 90 medidas en 23 de los 33 países encuestados. Se trata de medidas ya implementadas, casi siempre en el ámbito de la oferta, que en ningún caso contemplan la totalidad de las estrategias de contención. Al menos una docena de países señalaron en sus respuestas que sigue en estudio o discusión la aprobación de nuevas medidas en este ámbito. Las más comunes pasan por la reducción de precios, alteraciones de los sistemas de copago, modificaciones en el IVA de los medicamentos y cambios en los márgenes de la distribución mayorista y de las oficinas de farmacia. De ellas, los recortes no son solamente las medidas más implementadas (16 veces en once países), sino que son todavía la opción clave en muchos países, que aplican esta herramienta más de una vez. Esto ha permitido identificar qué Estados miembro han llevado a cabo más medidas de este tipo. La clasificación los reúne en tres grupos. El primero estaría formado por España, Grecia y Portugal. El segundo, por Polonia y Alemania. El tercero, por los países bálticos: Estonia, Letonia y Lituania. Estos países se alinearon en el tiempo con los dos primeros reales decretos-ley que el Gobierno español aprobó para el sector farmacéutico y que supusieron recortes de precios del 30 por ciento para los genéricos y descuentos del 7,5 por ciento para los fármacos innovadores. La política del recorte se aprobó en la República Checa (7 por ciento en fármacos reembolsables); Reino Unido (1,9 por ciento en fármacos innovadores); Lituania (11 por ciento en fármacos no reembolsables y 10 por ciento en los reembolsables) y un largo etcétera en el que se suman países como Irlanda, Grecia, Alemania o Turquía. Algunos de ellos repitieron, como España, la política del descuento, aplicada entre otros por Alemania, Portugal, Rumanía, Italia o Polonia. El resumen de la encuesta presentada en Viena no solo reconoce la tendencia a optar por los recortes de precios como primera opción política, y más de una vez incluso en algún país. Además, considera los descuentos como unos recortes de precios “ocultos” que adolecen, en general, de transparencia informativa, lo que dificulta su monitorización. Los cambios en los márgenes son otro instrumento de uso bastante común. Italia, Grecia y Letonia redujeron los de sus mayoristas; Suiza, el de sus farmacéuticos. Pero no siempre estos cambios han supuesto un recorte: España, Italia y Portugal introdujeron modificaciones que ampliaban el margen de sus farmacias. Incluso la PPA ha arraigado. A raíz de la crisis, dos países más la han incluido como obligatoria: Lituania y Eslovaquia. Demanda Aunque la crisis ha acentuado que la mayoría de las medidas tomadas en el contexto europeo hayan estado centradas en la oferta, también se han llevado a cabo algunas medidas enfocadas a la demanda. España, sin embargo, no se alinea en torno a ninguna de ellas. Los incrementos en el copago son más habituales de lo que parece. República Checa, Francia o Polonia estudian algo que ya implementaron Austria, Bélgica, Lituania, Letonia y Portugal, casi siempre ligado a exenciones para grupos vulnerables. También ha sido corriente cambiar el IVA de los medicamentos. Grecia y Reino Unido, por ejemplo, lo subieron dos veces en dos años. Lituania lo dobló del 5 al 10 por ciento; República Checa, Portugal y Polonia lo incrementaron un punto. Otras opciones han sido revisar los medicamentos que están en las listas positivas (principalmente para excluir algunos de la financiación) o la rebaja del nivel de financiación por parte del financiador. Grecia es un ejemplo del primer caso y Francia del segundo, al haber disminuido el ratio de reembolso del 35 al 30 por ciento. | viernes, 04 de noviembre de 2011 h |

La necesidad de obtener ahorros inmediatos explica la tendencia de los gobiernos a adoptar medidas cortoplacistas centradas en los precios de los medicamentos, pero el precio es sólo un componente del coste. El coste total lo define el precio por volumen y algunos de los expertos reunidos en Viena dejaron claro que la demanda inducida crea una mayor presión en los costes.

Por ello, otro asunto fundamental a lo largo de la Conferencia PPRI fue la apuesta por ‘uso racional’, con múltiples referencias a los beneficios de los genéricos en términos de ahorro para los sistemas de Salud. El punto de partida del uso racional no es bueno y está muy extendido. La Organización Mundial de Salud (OMS) estima que más del 50 por ciento de los fármacos son prescritos o dispensados de manera inapropiada. Asimismo, más de la mitad de los pacientes no los toma de manera correcta.

Dosis excesivas, fármacos innecesarios o poco efectivos en relación a otros existentes, fármacos caros cuando existen alternativas más baratas, combinaciones dañinas para la salud de los pacientes, infrautilización… Estos son algunos de los motivos que se ocultan bajo el uso irracional.

Los datos de la OMS parecen indicar que los gobiernos deben ser más conscientes de lo beneficioso que puede ser trabajar más en esta línea. En Europa, el 5 por ciento de las hospitalizaciones se debe a efectos adversos. Estos son además la quinta causa más común de fallecimiento en un hospital, y acumulan un número aproximado de 197.000 fallecimientos por año que suponen un coste de 79.000 millones anuales.