Santiago de Quiroga | viernes, 02 de diciembre de 2011 h |

Francia ha anunciado de manera solemne a través de su presidente, Nicolas Sarkozy, que la UE ya no será más como ha sido hasta ahora. Y cambiará para sobrevivir. De la misma forma, los viejos tabúes de la Sanidad que se han desterrado del debate, como el incremento del copago o abordar si todo de ser gratis para todos, entre otros, son debates abiertos que siempre se han cerrado en falso. Según el CIS la Sanidad ya está entre las cinco preocupaciones de los españoles, quizá porque se ha creído siempre que sería algo intocable y que tendría recursos ilimitados. La realidad ha cambiado y el paradigma de lo intocable también: nada debe descartarse en el objetivo de que la Sanidad siga ofreciendo a la sociedad lo que debe y puede permitirse. Pero eso no será posible si no se cambia. Aeropuertos vacíos que se han pagado con dinero público, obras faraónicas de dudosa utilidad, duplicidades de las administraciones… Mariano Rajoy ahorraría 30.000 millones de euros eliminando éstas últimas. Sin abordar todo eso, no será posible reinventar la Sanidad. Y para eso, se necesita coraje. Las medidas que algunas comunidades autónomas han implantado en sus territorios o han anunciado que implantarán, como el catálogo gallego reducido, la licitación de medicamentos andaluza o el trasvase de medicamentos de calle a DH, son medidas que ponen de manifiesto la necesidad de un ministerio fuerte.

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