| jueves, 24 de mayo de 2012 h |

La multinacional alemana Merck ha cerrado este jueves el acuerdo con los representantes de los trabajadores sobre las condiciones en las que se ejecutará el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que ha presentado. En base a ese acuerdo, la compañía respetará las condiciones previas a la última reforma laboral en las indemnizaciones que abonará a los trabajadores que resulten afectados por el ERE, que alcanzarán al 20 por ciento de la plantilla.

El proceso de negociación con los sindicatos ha permitido, según ha anunciado el nuevo director general de la compañía, Rogelio Ambrosi que el número final de despidos se haya recortado en 47 posiciones sobre la propuesta inicial. Estos trabajadores formarán parte de unos proyectos piloto que se desarrollarán durante los próximos 6 a 12 meses y que buscarán retener las ventas de algunos productos maduros afectados por los precios de referencia dentro del ámbito de su área de Medicina Clínica, que factura entorno al 25 por ciento del total de la compañía.

Respecto a los plazos con los que tendrá lugar la salida del personal, Ambrosi ha estimado que se completará en 2013, aunque tendrá una primera fase que se desarrollará entre junio y julio que supondrá la el despido de casi el 80 por ciento del total de personal afectado. No obstante, Ambrosi ha querido dejar claro que se creará una bolsa de empleo para que, en caso de nuevas incorporaciones, y en función de las capacidades de cada uno, el personal afectado por el ERE actual, podría ser recontratado en un futuro con prioridad.

El nuevo director general de Merck ha hecho autocrítica en cuanto a sus causas que han llevado a la necesidad de llevar a cabo el ERE. “Ha habido algunos fracasos en el desarrollo de productos” que obligan a la compañía a reestructurarse porque estaba pensada para asumir la llegada de estos. Eso sí, también ha dejado claro que tienen parte de culpa los planes de recorte se han acelerado por todas las medidas de control del gasto público que se han puesto en marcha desde hace dos años. Con todo, ha confesado que la estructura de la compañía “era ineficiente” y no se ajustaba a la cartera de productos existente en el presente y futuro próximo.