| viernes, 05 de diciembre de 2014 h |

El nuevo ministro de sanidad ha comenzado su andadura siendo menos sanitario y más social. Quizás sabe que en sanidad le esperan tres asuntos que suelen dar más problemas que satisfacciones. El primero es la certeza de que vendrán nuevas crisis del ébola. No es el primer brote, pero los dos primeros no superaron las 300 víctimas y en este brote la OMS contabilizó 3.338 muertes en Octubre pasado. Un experto en hacerse entender no debería tener problemas en gestionar estas crisis. La dificultad real que tiene es que en España el foco se centra en cuestiones nimias y no en qué vamos a hacer en África donde está causando sus estragos. El segundo de los asuntos que el Ministro Alonso afrontará en Sanidad es la certeza de no llegar a ningún pacto, aunque se emplee a fondo. Ya lo demostró la oposición. En Sanidad no conseguirá un pacto político, aunque la ex ministra Mato consiguió uno profesional. El tercer asunto será la compleja coordinación de la Sanidad en España. ¿Es tan ingobernable la sanidad en este país? El ministro Alonso va a tener más alegrías con asuntos sociales que con la Sanidad.

Los que acudieron a la toma de posesión en la sala Ernest Lluch fueron testigos de un hecho insólito: el aplauso largo y sostenido de toda la sala, de todo el sector, al finalizar Ana Mato su breve despedida. Una ovación que nunca antes he visto en un ministro que cede la cartera. Era una forma de reconocerle su sentido de la responsabilidad y la comprensión de su dimisión. Por supuesto que ni el sector está de acuerdo con todo lo que ha realizado en sus 3 años de mandato, ni falta que hace, porque la diversidad no se contenta en todas sus pretensiones siempre, ya que hay fronteras entre profesionales, entre empresas, entre administraciones, entre otras muchas instituciones, que suponen ganancias de unos y cesiones de otros. Pero la sociedad entiende más de popularidad que de eficacia, aunque el sector valora de manera más objetiva. La dimisión de Ana Mato ha arrastrado la de Pilar Farjas, y el sector espera a Rubén Moreno, una cara más amable y el más preparado posible: ya fue Secretario general. Farjas es mujer de fuertes convicciones y carácter, que daba poco su brazo a torcer. Me quedo con un comentario que me hizo Ana Mato respecto a las cabeceras del grupo, EG y GACETA MÉDICA: “No estoy de acuerdo con todo lo que leo, pero leo todo lo que escribís”. Imagino que lo dijo como un elogio, y yo lo entendí así: el día que la Sanidad sea homogénea, sin aristas, sin conflictos, será una cartera aburrida.

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El ministro Alonso ofrece diálogo, y Ana Mato recibe una larga ovación de todos los asistentes en el traspaso de la cartera.

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