Juan Nieto
Subdirector de El Global
| jueves, 30 de abril de 2015 h |

Lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia. Estos son los siete pecados capitales que recopiló y enumeró el papa Gregorio I, que señalaban el conjunto de vicios opuestos a las enseñanzas primigenias del cristianismo. Siete pecados capitales que recogió la segunda de las tres cánticas de La Divina Comedia de Dante Allighieri, el Purgatorio.

En el Purgatorio farmacéutico se encuentran los servicios adicionales que se prestan en las boticas europeas. Y es que, con diferencias evidentes entre los distintos países (a la cabeza siempre Reino Unido, Irlanda, Francia, Portugal, Países Bajos o Bélgica), aún queda mucho camino por andar a los ‘farmacéuticos’ Dante y Virgilio para llegar al Paraíso.

Pero mientras, en la Montaña del Purgatorio de la oficina de farmacia europea se encuentran con tres pecados capitales que entorpecen el establecimiento de unos servicios adicionales que, tal y como señala el secretario de la PGEU, John Chave, es el nuevo enfoque a seguir. ¿Cuáles son los pecados capitales existentes en este Purgatorio farmacéutico que dificultan la implantación de servicios adicionales? Tres. Por un lado, las reticencias de la profesión médica, que ven en estos servicios una amenaza a su status quo. El segundo, las dudas de su eficacia o la capacidad del farmacéutico por parte de las entidades encargadas de financiarlos. Y tercera, la propia inacción de la profesión.

Pero un pecado capital se puede ‘combatir’ con una virtud cardinal. Ante las reticencias, colaboración; frente a las dudas, datos; y contra la inacción, apoyo mayoritario de la profesión. Esa es la receta, no hay duda.

David Halberstam: “If you’re a reporter, the easiest thing in the world is to get a story. The hardest thing is to verify”. “Si eres un reportero, la cosa más fácil del mundo es conseguir una historia. Lo más difícil es verificarla”.