El RDL 9/2011 supone un impulso para los SPD, pero no para su remuneración

Las farmacias defienden que el pago por estos servicios supone una inversión

| 2011-10-14T16:19:00+02:00 h |

iria gonzález

Madrid

Las necesidades de la sociedad evolucionan y los servicios de las farmacias deben hacerlo a la par para responder a estos cambios. Las test rápidos del VIH o los programas de atención domiciliaria son algunos de los actuales servicios que ofrecen las boticas. Pero, no menos importante fueron en su día los programas de metadona o el de intercambio de jeringuillas.

“En cada época hay que implantar los servicios que demanda la sociedad”, sostiene la presidenta de los farmacéuticos vascos, Virginia Cortina. Por ello, el futuro pasará por ofrecer nuevos servicios, pero también “por prestarlos de una forma distinta a la actual”, según afirma el vicepresidente de la Sociedad Española de Farmacéuticos Comunitarios (Sefac), Vicente Baixauli.

Precisamente, el RDL 9/2011 ha supuesto un nuevo impulso para propiciar los sistemas de dosificación personalizados (SPD). A través de la modificación del artículo 84 de la Ley de Garantías se ha pretendido acabar con las dudas sobre la legalidad de aplicar este sistema en las farmacias. Sin embargo, Baixauli echa en falta “una normativa complementaria que lo desarrolle con tanto detalle como las medidas de racionalización del gasto”.

El sector tiene claro que la accesibilidad de las farmacias es una oportunidad para promover la salud y actuar ahí donde estructuras sanitarias más grandes no llegan. Pero, por el momento, lo que no parece acompañar al esfuerzo de adaptación de las boticas es la retribución de este tipo de servicios, una demanda histórica que solo se ha visto cumplida en casos excepcionales, como el del País Vasco, y que se estudia en otras comunidades, como en Cataluña.

Pero, en un momento en el que los impagos de la factura farmacéutica están a la orden del día, hablar de una cartera de servicios remunerada parece una utopía. “Si las administraciones no pagan siquiera por este servicio básico, la farmacia no podrá poner en marcha nuevos servicios, sino solamente subsistir”, señala el vicepresidente de Sefac, que añade que “sin recursos no hay prestación”.

Por su parte, la presidenta de los boticarios vascos defiende que “todo depende de priorizar en qué se gasta el dinero”. Así, en esta comunidad, el programa de atención a polimedicados que precisan atención domiciliaria se comenzó a retribuir con 90 euros por paciente y mes, una cantidad que se actualizada cada año en base al IPC. “Esto no es un gasto, sino una inversión, a la larga es un ahorro en calidad de vida y en ingresos hospitalarios”, argumenta Cortina.

Mientras, los farmacéuticos catalanes trabajan con el CatSalud en una cartera de servicios financiados, un compromiso que el actual gobierno catalán heredó del ejecutivo saliente. “Nos han manifestado la voluntad de seguir por el mismo camino”, afirma Pilar Gascón, secretaria del Consejo de Colegios de Farmacéuticos de Cataluña. Susceptibles de formar parte de esta cartera financiada estarían “todas aquellas actividades de prevención del a enfermedad, intervenciones para la mejora del a adherencia terapéutica, seguimiento farmacoterapéutico e intervenciones de cooperación con la Farmacia Hospitalaria”.

Bajo estas premisas, los farmacéuticos catalanes esperan que, antes de que acabe el año, las pruebas de detección del VIH en las farmacias estuvieran en condiciones de ser un servicio facturable, igual que ya lo es la metadona. El programa de detección del cáncer de colon es el otro de los que también están pendientes de firmar tras la realización del pilotaje.