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el global Barcelona | miércoles, 01 de abril de 2015 h |

Los servicios profesionales en oficinas de farmacia se topan en muchas ocasiones con las reticencias de otros profesionales farmacéuticos. Una falta de implicación por parte de otros profesionales sanitarios, como parte del colectivo médico, que frenan e impiden el correcto desarrollo de este tipo de servicios farmacéuticos dirigidos a la prevención y atención al paciente.

Hay ejemplos de ello, y así se señaló durante la reciente celebración de Infarma Barcelona 2015. En este sentido, cabe destacar el programa de detección precoz de la diabetes que hace un año recibió el visto bueno del Servicio Gallego de Salud (Sergas), que tiene por objetivo identificar pacientes con riesgo y que se pretendía que fuese un servicio concertado con la administración e implantado de forma global. Sin embargo, y pese a que es un programa en el que participa el propio Sergas, los médicos de atención primaria han sido reticentes a colaborar en él. “Hubo médicos que se implicaron en el programa, pero también otros que no realizaban nuevas pruebas tras la derivación o que directamente desaconsejaban hacerse la prueba en las farmacias”, denunció la presidenta del Colegio Oficial de Pontevedra, Alba Soutelo.

En Madrid hay una experiencia desde hace una década en la que cabría plantearse si el farmacéutico está desaprovechado. El Programa de Atención al Mayor Polimedicado de la consejería de Sanidad madrileña tiene adscritos 201.500 pacientes, a fin de mejorar su adherencia terapéutica mediante su seguimiento en centros de salud o farmacias. Sin embargo, solo 1.172 pacientes (2,2 por ciento) han sido seguidos desde las 986 boticas madrileñas que participan en el programa. “Son cifras bajas, debería haber mayor coordinación y lo limitarse a la buena sintonía que haya entre centros de salud y farmacias en determinadas zonas”, ha indicado en esta mesa Óscar López, vocal de Titulares del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid.