| viernes, 11 de julio de 2014 h |

El Gobierno está obligando a las comunidades autónomas a cuadrar el círculo. Forzados a cumplir los objetivos de déficit, presidentes y consejeros regionales llevan meses alertando de que no será posible hacer más ajustes en sus cuentas sin traspasar las líneas rojas del Estado de Bienestar. Todo consiste, para las regiones, en que el Gobierno aporte fondos adicionales a través de la reforma del sistema de financiación. Pero sin recursos materiales para llevarla a cabo, la renuncia sin fisuras del ejecutivo de Mariano Rajoy a los objetivos de estabilidad pone contra las cuerdas el compromiso que muchos presidentes regionales y consejeros están adquiriendo de no hacer nuevos ajustes en Sanidad.

Para la oposición en el Congreso, el acuerdo por el que se fijan los objetivos de estabilidad y deuda pública de las administraciones públicas para el periodo 2015-2017 y el límite de gasto no financiero del presupuesto del Estado para 2015 no deja lugar a dudas. Prácticamente en bloque, los portavoces denunciaron en su debate que tras los límites de gasto se esconde un nuevo recorte de servicios públicos esenciales de en torno a 5.000 millones de euros para 2015, una cifra equiparable a los recortes en sanidad y educación producidos en 2012 y 2013. Y teniendo en cuenta que el mayor volumen de gasto de las regiones va a estos conceptos, los grupos tienen claro que será ahí donde se verán obligadas a recortar.

La situación conduce, según ellos, a un camino sin salida para las comunidades. Según Josep Sánchez i Llibre, diputado de CiU, los planteamientos del Gobierno condenan a las regiones a “una asfixia económica” producida por unos objetivos de déficit “totalmente inalcanzables”. CiU también los considera “jurídicamente inconstitucionales”. Acusa al Gobierno de incumplir la Ley de Estabilidad Presupuestaria, en la que queda establecido que para 2015 el margen de generación de déficit será del 40 por ciento para comunidades y ayuntamientos y del 60 por ciento para el Estado. Sin embargo, las cifras que salieron adelante en la Cámara Baja con los votos del PP contemplan un nuevo reparto: 17 por ciento para comunidades y ayuntamientos y del 83 por ciento para el Estado.

La renuncia de las comunidades a realizar nuevos ajustes en Sanidad ya se está viendo a más corto plazo, en el caso de las que incumplieron el objetivo de déficit en 2013 y cuyos planes de ajuste tienen que recibir ahora el visto bueno del Ministerio de Hacienda. Descontando a Navarra, que ha llegado a un acuerdo con el Gobierno para no tener que presentarlo, solo Murcia, por el momento, ha anunciado ajustes en Sanidad por valor de 53,9 millones para lo que queda de año.

Cataluña, tal y como asegura su consejero de Salud en la entrevista que EG publica esta semana, asegura que “los últimos recortes se hicieron en 2013” y promete defender la continuidad presupuestaria de cara a 2015. El Ejecutivo catalán considera de nuevo que la tarea regional en la lucha contra el déficit ya está hecha, y que lo que queda ahora es déficit estructural al que debe dar respuesta el Gobierno Central.

La misma lectura se extrae de las declaraciones que varios miembros de la Generalitat valenciana han realizado, a costa de su Plan de Ajuste adicional. Los titulares de prensa hablan de una “insubordinación” en toda regla del Gobierno que lidera el popular Alberto Fabra. Supuestamente, la Generalitat ha presentado al Ministerio de Hacienda un documento que no solo no contempla los recortes de gasto exigidos por haberse excedido en el déficit, sino que además añade que la Comunidad Valenciana solo podrá cumplir el déficit con ingresos extraordinarios, es decir, mediante el nuevo sistema de financiación.

La amenaza de los ingresos

Pero el futuro de las autonomías no solo depende de las perspectivas del gasto público. Los ingresos también les pueden deparar malas noticias de cara a la elaboración de sus presupuestos. Si hace poco el Tribunal de Cuentas denunciaba hace poco la tendencia a la infraprespuestación, Fedea asegura ahora que las regiones llevan sobreestimando sus ingresos desde el año 2007.

Según este trabajo, las regiones cerraron 2013 con una desviación de 6.300 millones de euros con respecto al presupuesto inicialmente presentado y la situación lleva camino de repetirse en 2014. Para cumplir con las previsiones, los ingresos gestionados por las autonomías deberían aumentar en 6.400 millones en relación al cierre de 2013… Una tasa de crecimiento del 17 por ciento que, a juicio de los autores, “parece difícil de alcanzar en la situación actual”.