Estados Unidos podría empezar a administrar la vacuna el 15 de octubre

La industria trata de acortar un proceso de fabricación que suele durar seis meses

| 2009-08-30T18:17:00+02:00 h |

María Arribas

Madrid

Tras el anuncio realizado por Estados Unidos la pasada semana acerca de que la vacuna contra el virus H1N1 estará lista en este país a partir del próximo 15 de octubre, y la confirmación de la ministra de Sanidad española, Trinidad Jiménez, de que la terapia llegará a España a finales de octubre o principios de noviembre, las miradas se han vuelto hacia las farmacéuticas que compiten por ser las primeras en tener lista la vacuna contra el virus.

En este sentido, la farmacéutica suiza Novartis y la inglesa Glaxo-SmithKline ya han comenzado los ensayos clínicos en humanos en territorio europeo. Mientras, en Estados Unidos hay en marcha más de una veintena de ensayos clínicos, entre los que destacan los desarrollados por Sanofi-Pasteur, la australiana CSL o la norteamericana Baxter. Precisamente, esta última anunciaba el pasado mes de julio que ya tenía listo el primer lote comercial de su vacuna contra la nueva gripe, la única junto con la de Novartis, elaborada a partir de la tecnología de cultivo celular.

Esta tecnología permite acelerar el proceso productivo al no tener que cultivar el virus en huevos de gallina, en los que se consigue crear las unidades virales para fabricar el antígeno. “Es un avance que nos ha permitido reducir en varias semanas el tiempo de fabricación del virus”, explicó Eric Althoff, director de Comunicación de Novartis a nivel internacional. El proceso de fabricación se completa con la aplicación de un reactivo creado por la OMS, que permite saber si las dosis de virus generadas y empleadas en la vacuna son correctas, lo que lleva otros tres meses, para luego ser probadas en animales y humanos.

El proceso es largo, pero desde Novartis se advierte de que no es el único factor que retrasa la producción. “Hay un problema derivado de la poca capacidad de la cepa viral que tenemos para producir antígeno. Eso es lo que está haciendo que los niveles de producción de la vacuna sean más bajos de lo esperado”, aseguró Althoff.

La solución a este problema podría pasar por el empleo generalizado de la tecnología de cultivo celular y el uso de adyuvantes que aumentan la respuesta inmune del cuerpo ante el H1N1, algo que no se descarta desde Novartis. En este sentido, según Althoff, se plantean crear nuevas unidades de vacuna que contengan menos antígeno gracias a la ayuda de su adyuvante MF59. GSK también anunció que empleará adyuvantes en sus vacunas contra la gripe.

Producción anual millonaria

A la espera de la vacuna, el Gobierno ha encargado 37 millones de dosis a las farmacéuticas Novartis (22 millones de dosis) y GSK (18 millones). La OMS calcula que los fabricantes podrían producir hasta 4.900 millones de dosis al año, lo que dejaría a 2.000 millones de personas desprotegidas, especialmente si fueran necesarias más dosis para conseguir la inmunidad.

En cuanto al orden de reparto de las vacunas entre los distintos países que lo han solicitado, aún no se conoce qué criterio se va a aplicar o si todos los laboratorios aplicarán el mismo. Por el momento, desde Novartis se asegura que, en su caso, las dosis de vacuna se repartirán teniendo en cuenta, entre otros aspectos no especificados, el orden de firma del contrato entre cada Estado y la compañía.