C. O. Barcelona | lunes, 27 de enero de 2014 h |

La complejidad que envuelve a la creación de informes de posicionamiento terapéutico (IPT) requiere debates entre los agentes implicados, como el que tuvo lugar durante el Curso ‘Farmacoeconomía y Market Access’, organizado por la Universidad de Barcelona. Arantxa Catalán, responsable del ámbito de Evaluación de Farmacia de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS), explicó que hay tres grupos de expertos conformados por distintas comunidades autónomas que están trabajando en estructura y metodología. Sin embargo, aún no se ha pactado una decisión de precio que se base en el IPT.

En lo que respecta a Cataluña, Catalán indicó que de momento están realizando la evaluación económica, y especificó que se está siguiendo una metodología diferente dependiendo de la comunidad autónoma.

Con el fin de que el IPT pueda dar soporte a los decisores sanitarios en términos de selección de fármacos, criterios de uso racional del medicamento, regulación de precio y financiación, Catalán opinó que hay elementos clave que este documento debe cumplir: estructura adaptada al tipo de medicamento, caracterización de la innovación, medida de la ventaja terapéutica y análisis del valor social del medicamento.

A su juicio, un aspecto complicado es adaptar la metodología de la evaluación económica “a las peculiaridades, ya no de cada medicamento, pero sí de los grandes grupos de fármacos”, puesto que “aplicar los mismos checklists para todos los grupos no funciona”. Se trata de un proceso muy complejo si se tiene en cuenta que existen numerosas comparaciones indirectas no válidas para el posicionamiento respecto a alternativas terapéuticas.

Entre los retos, Catalán expuso la importancia de disponer, en los plazos previstos, de un único informe capaz de dar respuesta a múltiples decisiones. Puntualiza que en Alemania tienen tres meses para obtener la visión de la ventaja terapéutica, y reivindica confianza en los grupos que trabajan en red para responder al reto de la velocidad. Además, matizó que es necesaria la adaptación de los informes, ya que “aplicarlos va a depender del grado de madurez organizativa de la comunidad”.

Las TICs también ofrecen la oportunidad de trasladar metodología de evaluación rigurosa, que contemple diversas situaciones (combinaciones a dosis fijas, grupos terapéuticos…), así como garantizar el seguimiento de las recomendaciones. Y además de determinar el impacto presupuestario, también se deben evaluar resultados en condiciones de práctica clínica habitual, un aspecto en el que ya trabaja la agencia AQuAS en la actualidad, como puntualiza su portavoz.