Los COF creen que esta tarea, que el SAS quiere sacar en su decreto de medidas urgentes, corresponde a AP

La mayoría coincide en que sería una inversión adicional y en la posibilidad de que figuren los servicios anexos

| 2011-09-23T16:13:00+02:00 h |

irene fernández

Madrid

Con la intención de concienciar sobre el gasto, la factura informativa, también conocida como ‘factura sombra’, cobra cada vez mayor protagonismo. Algunas comunidades, como Madrid, acaban de implementarla. Otras, como Castilla y León, tienen intención de hacerlo a partir del próximo diciembre. En unos casos se da en el ámbito hospitalario y recoge el gasto en atención sanitaria. En otros, son las consultas de Atención Primaria (AP) las que la entregan y únicamente refleja el gasto de los tratamientos. Sin embargo, una vez más, Andalucía pretende marcar la diferencia. El decreto de Medidas Urgentes en Farmacia que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) aprobará a final de año incluye una propuesta con la que no están de acuerdo los farmacéuticos: extender la factura informativa a las boticas. En otras palabras, delegar en el boticario la función que ahora llevan a cabo los médicos de familia.

El debate queda abierto. ¿Deben las farmacias dar esta factura? Para Manuel Ojeda, vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, no. “Nos piden un esfuerzo adicional de imprimirla y, además, explicarla, y es una carga que no nos corresponde”, afirmó. En su opinión, ese papel debería salir, como en Cataluña y Valencia, de los centros de atención primaria, porque implicaría una serie de modificaciones en los programas de gestión. “¿Quién soportaría esa inversión?”, se pregunta.

En la factura que entregaría el farmacéutico andaluz, según la propuesta del SAS, quedaría especificada la cuantía del medicamento financiada por Sanidad y la que paga el propio paciente. Aunque, el decreto, que incluye la licitación de fármacos y cuya fase de alegaciones finalizó a principios de septiembre, aún está por desarrollar.

Manuel Arenas, presidente de los farmacéuticos andaluces, recordó que la negociación quedó rota y, ahora mismo, después de que el Cacof haya hecho las alegaciones oportunas al decreto, es un tema que ha quedado en suspenso. “En su momento estábamos dispuestos a aceptar esa factura dentro del marco de la negociación”, dijo. Lo que tiene claro ahora es que la farmacia “no está dispuesta a dar más dinero, porque no puede”.

Sobre este asunto, los boticarios de otras comunidades tampoco ven con buenos ojos que fuera la farmacia la que corriera a cargo de esa tarea. “No tenemos por qué hacer un trabajo extra que no nos corresponde y, de forma generalizada, supondría un gasto tremendo e inútil”, aseguró Juan Carlos Gimeno, presidente de los farmacéuticos zaragozanos.

De hecho, los presidentes de los colegios coincidieron en señalar que el farmacéutico ya entrega el tique de compra al paciente. “Ya estamos obligados a dar un tique, que no hubieran permitido que se eliminara el precio del medicamento de los envases”, argumentó Ana Rodríguez, vicepresidenta del COF de Toledo. Y es que, a través de la Ley de Garantías de 2006 se eliminó la obligatoriedad de incluir este precio en el cartonaje.

“A mi no me gustaría que pusieran más cargas burocráticas y económicas a la farmacia”, puntualizó, por su parte, el presidente del COF de La Rioja, José Javier Vázquez. Como él mismo manifestó, “si el farmacéutico dispensa un medicamento por 70 céntimos y sacar la factura le cuesta 30, entonces se pierde dinero”. Para el presidente de los farmacéuticos de Baleares, Antoni Real, “no pueden pedirse más esfuerzos sin nada a cambio”.

Por tanto, según la vicepresidenta del COF toledano, si ha de darse una factura informativa que también conste el esfuerzo de la botica. Es decir, los servicios anexos a la dispensación. Aunque más escéptico se muestra en este aspecto su homólogo en Barcelona, Francesc Pla, quien piensa que con el sistema de remuneración actual no procede. “El ciudadano ya sabe si ha quedado satisfecho con el servicio”, argumentó. Otra cuestión distinta sería que la farmacia tuviera servicios concertados con la Sanidad pública. Pero, “no sería partidario de cuantificar en una factura el servicio como tal prestado por la botica”, concluyó.