Antonio Mingorance

Presidente de la Federación Española de Distribución Farmacéutica (Fedifar)

| 2010-10-15T16:39:00+02:00 h |

J. NIETO

Madrid

Los tiempos que corren no son buenos para el sector farmacéutico. Las recientes medidas de recorte del gasto aprobadas por el Gobierno han ahondado en la herida que desde hace años tiene abierta la distribución de medicamentos de amplia gama. El presidente de la patronal Fedifar, Antonio Mingorance, analiza para EG la situación de este colectivo.

Pregunta. La primera pregunta es obligada: ¿cómo debe afrontar la distribución los recientes recortes aprobados por el Gobierno?

Respuesta. En primer lugar, mostrando su rechazo a los recortes, que ponen en riesgo la viabilidad de las empresas. En segundo, con responsabilidad, poniendo la salud pública por encima de otros intereses, ya que ha aplicado el recorte de 7,5 por ciento de su margen a todas las unidades de medicamentos afectados por la bajada y no sólo a las financiadas por el SNS. ¿Qué habría supuesto que hubiera exigido que se distinguiese entre los medicamentos financiados por el SNS y los que no para aplicar su descuento?

P. Tras los ‘tijeretazos’ se habló de pérdidas para la farmacia y la industria. ¿La distribución quedó como un convidado de piedra?

R. En ningún caso ha sido un convidado de piedra. De hecho, la intervención de Fedifar fue determinante para llegar a un acuerdo asumible para todas las partes. El hecho de ser el puente entre laboratorios y oficinas de farmacia nos convierte en los mediadores adecuados para aportar soluciones. No hay que olvidar que los almacenes mayoristas se ven afectados por los recortes en la misma proporción que el resto de agentes del sector, por lo que rechazo totalmente esa visión de convidados de piedra. Más aún cuando estamos en permanente contacto con el ministerio y fuimos consultados antes de promulgar los RDL.

P. Una posibilidad para afrontar los problemas económicos es la agrupación. ¿Es el camino?

R. La agrupación es uno de los caminos. Se ha visto en otros sectores, como el financiero. Y hay muchos más, como seguir siendo empresas punteras en tecnologías y ampliar los servicios que se prestan a las oficinas de farmacia, a los laboratorios y a la propia administración.

P. Todos los agentes del sector se deberán ajustar al nuevo escenario. ¿Cuál es la capacidad de la distribución para hacerlo?

R. Los almacenes mayoristas son un ejemplo de apuesta por la constante innovación y la diversificación de servicios, por tanto, están más que preparados para afrontar el nuevo escenario. No obstante, para que la distribución de amplia gama cumpla con su labor de servicio público y lleve cualquier fármaco a cualquier punto es urgente una regulación que determine los derechos y obligaciones de cada tipo de empresa de distribución y el derecho al suministro, dos cuestiones esenciales para la supervivencia del modelo solidario de distribución.

P. ¿El RD de Distribución?

R. Sí, porque si no se abordan ambas cuestiones a corto plazo el modelo se verá comprometido y las consecuencias no sólo afectarán a los almacenes mayoristas, sino a la farmacia y, por consiguiente, a la ciudadanía.

P. Con esta normativa aún en el limbo… ¿Existe aún el problema de la distribución selectiva?

R. La discriminación de almacenes que hacen algunos laboratorios afecta a la línea de flotación del modelo solidario de distribución. En un escenario en el que garantizamos la no existencia del comercio paralelo y lo denunciamos a la más mínima sospecha no se sostiene una discriminación que pone en riesgo el abastecimiento.

P. Aparte de ese RD, está el Plan Estratégico, que parece seguir el mismo camino, ¿no?

R. Está pendiente. La situación abierta por los últimos RDL sería una gran oportunidad para que se dote al sector de un escenario de estabilidad. Además, es una oportunidad única para replantear las relaciones dentro del sector de cara al futuro. Esperamos que nuestras observaciones sean tenidas en cuenta, sobre todo en lo que se refiere a la regulación del sector para que haya distintas licencias para actividades diferentes.

P. Lo que sí sigue su curso es la OPR. ¿Cuándo se trata de recaudar parece que hay más prisa?

R. La crisis pasa factura a todos. Nuestras demandas en este asunto se centran, por ejemplo, en que los precios sean fijados con tiempo, con aquellos medicamentos con presencia en el mercado, que las listas de precios estén permanentemente actualizadas y que los laboratorios comuniquen las bajadas voluntarias de precios uno o dos meses antes para poder trabajar con la suficiente antelación y minimizar problemas.

P. Pero parece que estas reclamaciones no se tienen en cuenta.

R. Efectivamente, no tiene sentido. Hay peticiones razonables y ésta es una de ellas: un medicamento sin presencia en el mercado no debería fijar precio porque puede provocar desabastecimiento y, además, podría darse el caso de prácticas desleales en las que un laboratorio tire el precio para obligar a otros a bajar. Es una asignatura pendiente que debemos hacer ver al ministerio.

P. La distribución demostró a la farmacia que es su mejor valedor. ¿El boticario se ha dado cuenta?

R. Por supuesto. La unión entre la distribución y la oficina de farmacia es histórica e indisoluble. Una vez más hemos demostrado que estamos al lado del farmacéutico y de sus pacientes.

P. Un gran reto es hacer pedagogía entre este colectivo, ¿no?

R. La divulgación del papel esencial de la distribución de amplia gama en nuestro modelo farmacéutico es una labor constante que no podemos olvidar. En Fedifar somos conscientes y, por eso, creamos un departamento de comunicación para que fomente esos valores en la sociedad.

P. Para afrontar el futuro la unión en el seno de la distribución es importante.

R. La unión, como en todos los sectores, es esencial para afrontar grandes retos. Hacer la guerra cada uno por su cuenta divide esfuerzos, mientras que la unión hace la fuerza. Juntos podremos alcanzar más metas que por separado. Un ejemplo de cohesión ha sido la aprobación de los estatutos, donde hemos conseguido aunar los diferentes puntos de vista sobre qué debe ser la patronal.

P. ¿Los estatutos finalizan con las rencillas entre grandes y pequeñas distribuidoras?

R. Diferencias siempre van a existir, ya que los problemas, circunstancias y objetivos de una empresa grande no son los mismos que los de una pequeña. Lo importante es lograr poner lo que nos une por encima de las diferencias, y las metas de la distribución de amplia gama son las mismas. Por supuesto, los estatutos son un buen ejemplo de lo que nos une.

P. ¿La coyuntura económica actual puede afectar al desarrollo de los estatutos?

R. No, porque Fedifar continuará trabajando por los mismos objetivos, si cabe aún con más fuerza.