c. ossorio Barcelona | lunes, 24 de febrero de 2014 h |

En el control del componente inflamatorio de la esclerosis múltiple (EM) se han logrado importantes avances, pero el manejo del fenómeno progresivo, “discapacitante, lento pero inexorable” que sufren casi todos los pacientes, “es una necesidad no cubierta absoluta”. Con esta descripción valora Xavier Montalbán, director del Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (Cemcat) y jefe de Neurología-Neuroinmunología del Hospital Universitario de Vall d’Hebron, uno de los retos que afrontan todos los especialistas que a nivel internacional están implicados en el abordaje de esta enfermedad, que tuvieron ocasión de reunirse durante la Conferencia BRAI.NS 2014 , organizada por Novartis en Barcelona.

Allí no sólo se expusieron las principales novedades y objetivos acerca de esta patología, sino que hubo espacio para la puesta en común de propuestas colaborativas de investigación, e información sobre qué ayudas se pueden obtener para materializar proyectos.

En este sentido, Montalbán destaca que hay una iniciativa que persigue reunir esfuerzos a gran nivel para atacar el factor degenerativo de la esclerosis múltiple que, si se consiguiese, sería también aplicable a otras patologías neurológicas afectadas por el mismo proceso.

A la hora de medir la disminución de la neurodegeneración, los expertos tienen claro que la herramienta más precisa de la que se dispone en estos momentos es la medición de la atrofia cerebral mediante resonancia magnética y software para determinar cambios en el volumen cerebral.

En este campo, ha cambiado el paradigma terapéutico, como puntualiza el neurólogo, pues todos los nuevos fármacos “han demostrado un gran efecto antiinflamatorio, pero también sobre la progresión de la discapacidad y sobre la evolución de la función cerebral”. De hecho, se logra reducir la progresión de la atrofia cerebral de forma significativa, hasta un 40 por ciento. Y entre los fármacos con efecto neuroprotector que a nivel de ensayo clínico han demostrado un efecto más claro en este sentido, destacan fingolimod, dimetil fumarato, alemtuzumab y laquinimod.

Otro de las necesidades remarcadas en este encuentro fue la de crear modelos predictivos a nivel individual, un tema que pudieron tratar con los científicos matemáticos del “Human brain mapping”, allí presentes, que realizan modelos a nivel celular. Un campo en el que el Cemcat juega un papel importante desde Barcelona, a la hora de utilizar sus bases de datos de los pacientes con un seguimiento de 20 años, en la que están registrados todos los eventos clínicos y radiológicos.

¿Qué ocurre con los biomarcadores? Por suerte ya cuentan con varios, como las clásicas bandas oligoclonales en el líquido cefalorraquídeo, que predicen la conversión a EM ante un paciente que tiene un primer episodio sugestivo; así como los neurofilamentos, que también indican progresión. Por otro lado, los anticuerpos antiMNO identifican a un subgrupo de pacientes con otra variante específica de la patología, y marcadores de riesgo como la existencia de anticuerpos anti-virus JC determinan la idoneidad del tratamiento con natalizumab.