EL GLOBAL Madrid | martes, 03 de mayo de 2016 h |

El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, a través de la vocalía nacional de Dermofarmacia, ha impulsado una nueva acción sanitaria. El objetivo es que el farmacéutico, como profesional sanitario que es, colabore de forma activa en la detección de reacciones adversas provocadas por los productos cosméticos a través de la Cosmetovigilancia.

Con esta campaña se pretente aumentar la formación de los farmacéuticos sobre los efectos de los cosméticos y, a su vez, concienciar a la población para que comunique al farmacéutico los problemas que le puedan surgir con el uso de cosméticos.

Esta iniciativa cuenta para su desarrollo con la participación activa de las vocalías de Dermofarmacia de los COF. Para la divulgación de esta acción a la población, se ha diseñado una infografía. Además, se ha puesto a disposición de los farmacéuticos comunitarios, a través del www.portalfarma.com, un espacio específico con información dirigida a los ciudadanos y a los farmacéuticos.

Cosmetovigilancia

La cosmetovigilancia es el conjunto de actividades y métodos que tienen por objeto estudiar, identificar y valorar los efectos adversos causados por productos cosméticos después de su puesta en el mercado, independientemente de su canal de distribución. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) es la autoridad española competente que actúa como punto de contacto para la recepción y trasmisión de notificaciones de efectos graves no deseados. El objetivo del sistema de cosmetovigilancia es garantizar la notificación armonizada de los efectos no deseados por la persona responsable o el distribuidor, así como el seguimiento de estas notificaciones por las autoridades competentes, las personas responsables o los distribuidores.

El Reglamento (CE) nº 1223/2009, sobre los productos cosméticos, estableció las bases para una gestión uniforme de los efectos graves no deseados atribuibles a la utilización de productos cosméticos. En él se establece la notificación inmediata de los citados efectos a las autoridades competentes del Estado, que en el caso de España es la AEMPS. Este reglamento define efecto no deseado como: “una reacción adversa para la salud humana atribuible a la utilización normal o razonablemente previsible de un producto cosmético” y como efecto grave no deseado a “un efecto no deseado que produce una incapacidad funcional temporal o permanente, una discapacidad, una hospitalización, anomalías congénitas, riesgo inmediato para la vida o la muerte”.