EL GLOBAL Madrid | jueves, 20 de febrero de 2014 h |

“Presentaremos un recurso por vulneración de derechos fundamentales”. Esta es la decisión adoptada por la candidatura a las elecciones al Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid encabezada por Alexia Lario, tras rechazar la mesa electoral la misma. ¿Por qué la rechazó? Porque a pesar de que el que sería su vocal de Ortopedia, Saúl Medina, acreditaba suficientemente el ejercicio efectivo de esta actividad en oficina de farmacia, no acreditaba la inscripción como tal en el colegio. Un ‘error’ por el que la mesa estimó que incurría en causa de inelegibilidad por no acreditar el requisito recogido en la norma electoral.

Sin embargo, desde el equipo de Lario se considera que esta decisión vulnera derechos fundamentales (artículos 23 y 26 de la Constitución), por lo que presentarán una denuncia ante el juzgado de los Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, al tiempo que pedirán la suspensión cautelar del proceso “antes de que los daños de continuar con él sean irreparables”. En este sentido, el número dos de la candidatura, José Enrique Hours, tildó el proceso de “tendencioso” y acusó a la mesa electoral de aplicar las normas “de forma discrecional y arbitraria”.

A este respecto, Lario se mostró muy crítica al precisar que desde la apertura del periodo preelectoral el trato hacia ella ha sido “hostil y discriminatorio” por parte de la mesa electoral. Así, precisó que anunció la presentación su candidatura habían visto “muchos síntomas de nerviosismo”, al tiempo que denunció que se les ha exigido más requisitos que al resto de candidatos.

Pertenencia e inscripción

¿Dónde reside el ‘error’ en la vocalía de Ortopedia de la candidatura de Lario? Según el equipo encabezado por la presidenta de Adefarma se aportó un certificado del propio colegio que acreditaba que Medina pertenecía a la vocalía de Ortopedia, “lo que lleva implícito la inscripción en esta modalidad”.

Sin embargo, fuentes del propio colegio consultadas por EG precisaron que se puede pertenecer a una vocalía (para, por ejemplo, recibir información de ese área) pero no estar inscrito en la modalidad (que conlleva el pago de una cuota de unos tres euros), requisito que establecía la norma electoral para poder ser electo.