| viernes, 09 de septiembre de 2011 h |

José María López Alemany

Dice el director general de Farmacia, Alfonso Jiménez, que gracias a las últimas medidas del Gobierno, el decretazo 9/2011, el Sistema Nacional de Salud saldrá más reforzado. Este refuerzo, argumenta, supondrá por su parte la garantía de sostenibilidad del sector farmacéutico. Y no le falta razón. O, mejor dicho, no le faltaría razón si el fortalecimiento del Sistema Nacional de Salud (SNS) no viniera obtenido exclusivamente por el estrangulamiento del sector. Porque puede ocurrir que nos dé por fortalecer tanto el SNS a base de decretazos que, cuando nos queramos dar cuenta no haya ni industria que investigue y comercialice sus medicamentos en España, ni farmacia abierta que los dispense.

Exagera, el director general de Farmacia al decir que el último RDL “beneficiará enormemente” al sector. Prefiero quedarme con que si no se toman medidas el SNS se iría al garete y, con él, todos los agentes del sector. Y en eso, tiene razón. En lo que discrepo enormemente es, por un lado, en las formas, y por otro, en el fondo. En primer lugar, no creo que sea de recibo que se hayan aprobado tres reales decretos-ley en menos de un año y medio. Un procedimiento que hurta al sector su derecho a la información oficial, pero que llevado al extremo evita hasta la información oficiosa.

En el fondo, igualmente tengo dudas. En ninguno de los tres decretazos se ha hecho nada que busque la moderación de la demanda, principal talón de Aquiles del SNS español, ni por la sostenibilidad financiera de los sistemas regionales de salud. No se puede seguir apretando siempre la misma tuerca, al final, se pasa de rosca y deja de ejercer su función.