| viernes, 15 de enero de 2010 h |

José María López Alemany

Los COF de la Comunidad Valenciana han reaccionado rápido y han logrado, gracias también a la cesión de la Consejería de Sanidad, reducir el impacto que la salida de más de cien medicamentos de diagnóstico hospitalario (DH) iba a producir en las farmacias de dicha comunidad autónoma.

El objetivo que perseguía la consejería era ahorrarse los márgenes de distribución y farmacia, escasos especialmente en este tipo de medicamentos que superan el límite del margen fijo. Pero la medida creo que puede llegar a dar frutos contrarios a los buscados, ya que se pasará a un modelo de dispensación más o menos libre frente a la vigilancia que los servicios de inspección farmacéutica sometían a los fármacos DH previamente a su dispensación.

En cualquier caso, estos COF, a diferencia de otros, han sabido ver el riesgo que supone que poco a poco se les vaya retirando autoridad sobre medicamentos que legalmente deben ser dispensados en las farmacias, y han trabajado para corregir, aunque sea en parte, la deriva que estaba tomando la situación.

Pero los farmacéuticos no son los únicos perjudicados por este tipo de actuaciones que se va extendiendo por las diversas regiones. El paciente es el otro damnificado, ya que es obligado a desplazarse hasta el centro hospitalario para poder recoger la medicación, con el trastorno que eso produce debido a la limitación de horarios y las distancias que se deben recorrer hasta sus respectivos hospitales de referencia.

Se trata, por tanto, de unos perjuicios y trastornos que difícilmente son asumibles por el escaso ahorro que produce, y ante los que farmacéuticos y pacientes no pueden quedar inmóviles.