| jueves, 05 de diciembre de 2013 h |

El acuerdo al que han llegado el Colegio de Farmacéuticos de Valencia y Ribera Salud para el desarrollo de diversas actividades de Atención Farmacéutica desde las farmacias comunitarias formando parte, de facto, de la red asistencial del ámbito sanitario del que es responsable la aseguradora, supone un cambio radical en favor de los servicios asistenciales prestados desde las oficinas de farmacia. Si hay algo claro en este asunto es que Ribera Salud no quiere ni va a perder dinero con el proyecto. Se muestra dispuesto a pactar con los farmacéuticos porque entiende que va a obtener beneficios directos o indirectos tanto sanitarios como económicos. Si no, no lo haría.

El proyecto, por ese motivo, creo que será vigilado muy de cerca por otras aseguradoras del ámbito privado, otros colegios de farmacéuticos que quieran replicarlo y, debería sobre todo ser analizado por los servicios públicos de salud. Si esta colaboración es rentable para una empresa no debería dejar de serlo para los sistemas públicos.

Otro aspecto en el que el ámbito público debería fijarse es en la facilidad con la que dos entes privados llegan al acuerdo. Ambos son conscientes de que tienen que ceder para lograr un win-win verdadero. Pero la administración no está acostumbrada a eso y, habitualmente, se asegura su win y con eso se conforma. El futuro vendrá plagado de este tipo de colaboración y, por ello, los primeros, tendrán ventaja. ¿Quien es el siguiente?

@JoseMLAlemany en Twitter