| viernes, 18 de septiembre de 2009 h |

José María López Alemany

Ya están saliendo informaciones sobre diversas comunidades autónomas que próximamente dejarán de pagar al menos parte de las facturas correspondientes a recetas médicas hasta que haya un nuevo presupuesto. No es una situación nueva, el año pasado ya ocurrió, pero lo preocupante es que cada año que pasa afecta a más comunidades y, encima, sucede antes.

A finales de 2008, EG publicó un análisis en el que se analizaban los presupuestos de las comunidades. En muchos casos, la previsión económica era insuficiente, con desviaciones de hasta el 25 por ciento del gasto realizado durante el año anterior. Todavía no se ha pagado la factura de agosto y los farmacéuticos de Cantabria, Murcia o Madrid tienen que pensar en asumir el coste financiero de los préstamos que pedirán para poder pagar a sus proveedores y empleados. Desgraciadamente no serán los únicos. Comunidad Valenciana, Cataluña y Castilla-La Mancha se les unirán probablemente en breve.

La farmacia no es una multinacional que, incluso, hace negocio con los intereses de demora. Las farmacias son pequeñas empresas con un volumen de negocio bastante importante pero un escaso margen que no les permite afrontar ni un solo mes sin cobrar. Más de una podría verse obligada a cerrar.

El peloteo de las facturas de un año para otro no hace otra cosa que poner en peligro la viabilidad de algunas empresas, como las farmacias, además de hacer más cara la prestación sanitaria. Por ese motivo, ya es hora de dotar de presupuestos y liquidez suficientes a la sanidad para asumir sus costes, si queremos que ésta siga siendo de calidad.