| viernes, 23 de noviembre de 2012 h |

Hace mucho que se reclama en el sector que la financiación de la Sanidad sea finalista, que los presidentes y los consejeros de Hacienda de las autonomías no puedan destinar ni un euro de los que se reciben como parte de la transferencia por las competencias de Sanidad a ninguna otra cuestión, y aún seguimos sin resolver este asunto.

Ahora, con los recortes, otro tipo de financiación finalista que se exige es que los ahorros generados dentro del sistema queden en él. No es nada disparatado ya que nos encontramos en uno de los sectores que mayores deudas sufre de su relación con la administración pública. En el ámbito del medicamento se está ahorrando, y mucho, en relación a lo que se gastaba hace tres años. Son casi 4.000 millones menos los que se van a facturar menos en 2013 que en 2009, pero ese dinero no ha ido ni a pagar a las farmacias, ni a la industria por sus ventas a hospitales, ni a mejorar el acceso a las innovaciones terapéuticas.

Precisamente en los últimos tiempos se están buscando fórmulas para dotar de financiación finalista a determinados medicamentos de alto impacto económico y sanitario. Hace ya tiempo que diversos grupos han propuesto la financiación central de los medicamentos huérfanos para evitar que su impacto en una autonomía o en un hospital concreto a causa de la epidemiología pudiera generar problemas de equidad. No es la única idea en este sentido. Precisamente, José Martínez Olmos, portavoz del PSOE en la Comisión de Sanidad del Congreso, va a proponer que la financiación de determinadas innovaciones sea aportada directamente por el Gobierno central, lo que impediría diferencias de acceso e inequidades. Me parece una excelente idea.

@JoseMLAlemany en Twitter