Así se precisó en el seminario “Fórmulas Magistrales para Gestionar la Crisis”

Se puso encima de la mesa la necesidad de cobrar por determinados servicios

| 2011-02-25T16:47:00+01:00 h |

Cecilia Ossorio

Barcelona

Mantener la identidad sanitaria y desarrollar su componente empresarial para hacer frente a la “enorme presión” sobre ingresos y márgenes es el binomio que, a juicio del director general de Alliance Healthcare España, Joaquim Fausto Ferreira, constituye el dilema actual de las oficinas de farmacia. Así lo manifestó durante el seminario, “Fórmulas Magistrales para Gestionar la Crisis”, organizado por esta distribuidora y la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (Esade) la pasada semana en Barcelona.

Ferreira recordó que el Gobierno no se podrá permitir incrementos del gasto, por lo que considera que el crecimiento del 8 por ciento del valor del mercado farmacéutico de años atrás quedará “sólo en un recuerdo”. De momento, en 2010 se registró un decrecimiento del 1 por ciento, y apuntó que para 2011 se espera que el descenso sea de 3 por ciento. Ahora bien, quiso escapar del discurso pesimista y explicó que los ajustes que se realizan en el mercado permiten previsiones de crecimiento para llegar al cero o al 1 por ciento.

El director general de Alliance Healthcare España hizo alusión a que los estudios sobre rentabilidad de las farmacias estiman que los beneficios netos pueden caer hasta un 30 por ciento, si bien diferenció entre las farmacias débiles (con un alto porcentaje de venta financiada, negocios colaterales y baja población de influencia) y las fuertes (con venta libre, costes reducidos y clientes fidelizados).

En cuanto a las perspectivas de la distribución para 2011, señaló que los puntos que pueden compensar los cambios regulatorios y las medidas a nivel regional, como las recientemente adoptadas en Andalucía y Galicia, son la recuperación de la venta libre, el número de recetas y los genéricos. Ahora bien, incidió en que no hay genéricos que tengan un resultado positivo en la distribución, y que estos son financiados por otros tipos de productos.

Indicación como arma

Por su parte, durante el seminario, Jesús Carlos Gómez, vicepresidente de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac), afirmó que en estos tiempos en los que la farmacia necesita reinventarse el consejo farmacéutico se erige como una herramienta de valor. “La mejor tarjeta de fidelización”, aseguró.

A este respecto, declaró que “lo que lleva a la fidelización no es el producto, sino el servicio, y podemos establecer vínculos sólidos y relaciones a largo plazo con el paciente”. A su juicio, la dispensación es la gran oportunidad para demostrar a la Administración que la farmacia puede ser rentable, ya que es un actor clave en la prevención y el seguimiento terapéutico.

Para él, el 66 por ciento de las ventas derivan de la intervención farmacéutica, y aquí influye la habilidad para realizar la venta cruzada. “Hay que trabajar por protocolos para que el paciente obtenga un tratamiento integral real, si no se conocen sus necesidades, no existe venta cruzada, sino forzada”, aclaró.

Además de complementar el tratamiento el farmacéutico tiene en sus manos, según Gómez, “el arsenal del seguimiento farmacoterapéutico”, un trabajo que le resta al sistema sanitario a coste cero. A esto se suma la capacidad de prevenir y detectar señales de alarma que requieran derivación al médico.

“Sin nuestra prevención, los centros de salud estarían aún mucho más saturados”, puntualizó. Y como ejemplo de lo que debería suceder, sugirió que la Administración pague el acto farmacéutico para la deshabituación tabáquica y no tanto el medicamento. Asimismo, argumentó que la farmacia tiene la oportunidad de ofrecer servicios por los que hay que cobrar, como el consejo nutricional y el seguimiento de dietas.

En este sentido, Xavier Rams, director de marketing de Ferrer, habló sobre el filón de los medicamentos naturales que la oficina de farmacia no sabe aprovechar todavía, a diferencia de otros establecimientos como los herbolarios, que se llevan más de la mitad de la cuota de este mercado.

Por su parte, durante el acto de clausura, Jordi de Dalmases, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, expuso que la reducción de factura a la seguridad social estará entre el 5 y 8 por ciento en Cataluña, mientras se dispensa un 2 por ciento más de unidades. Es decir, “más trabajo con menor volumen y menor margen”.

Sin embargo, se mostró convencido en la posibilidad de adaptación del colectivo, y reflexionó sostuvo que se debe ensalzar la gestión del conocimiento, ya que “hay maneras más baratas de hacer llegar el medicamento a la población, pero no mejores”. Ahora bien, en su opinión es imprescindible que forme parte de redes reales de la estructura sanitaria. Un ejemplo: la receta electrónica, “propiedad del colectivo, que nos hace difícilmente prescindibles por parte de la Administración”.

Igualmente, destacó la integración de todos los actores de la cadena del medicamento, que se unen en estos momentos difíciles. De hecho, recordó que hace escasas semanas el Consejo General, Farmaindustria, Aeseg y Fedifar firmaron un comunicado conjunto, un hecho sin precedentes.