c. r. Madrid | viernes, 26 de julio de 2013 h |

¿Cuál es el impacto real del copago farmacéutico por renta? Esta pregunta, sobre la que giran muchas de las reclamaciones al Ministerio de Sanidad para que evalúe las medidas aprobadas en el RDL 16/2012, sigue sin respuesta a pesar de que ya se conoce el ahorro conseguido un año después de su entrada en vigor. Si bien la ministra Ana Mato citó expresamente la palabra “copago” antes de anunciar los casi 2.000 millones de euros que se han ahorrado desde julio de 2012, no pudo aclarar cuánto de ese ahorro es estrictamente imputable a la nueva participación de los usuarios en la prestación farmacéutica.

La duda persiste entre los opositores al copago pro renta. La Junta de Andalucía asegura que “es imposible” que esos 2.000 millones se deriven solamente del copago. “Cuando se habla de reducción de la factura farmacéutica, el mayor impacto surge de las sucesivas bajadas de precio de los medicamentos, y no de la aportación ciudadana”, continúa la nota de prensa emitida por la consejería de Salud andaluza.

La propia ministra lo ratificó en la rueda de prensa posterior al Consejo Interterritorial. Según Mato, no es posible desgranar el impacto de cada una de las medidas que mensualmente influyen en el comportamiento del gasto. La ministra se refiere también al “esfuerzo” de la industria farmacéutica, sometida a continuas revisiones del precio de sus medicamentos, y al efecto de las dosis unitarias. “Todas las medidas en conjunto” son las que han permitido, según ella, alcanzar estos datos.

No obstante, de los datos se deduce que el copago tiene un efecto claro en la factura. El País Vasco, la única comunidad autónoma que no ha aplicado esta medida hasta el 1 de julio de 2013, ha quedado muy alejada de la media nacional tanto en reducción del gasto, del número de recetas y del gasto medio. En el mes de junio, de hecho, creció en positivo en las tres clasificaciones.

Al mismo tiempo, Asturias ha sido la región más ha bajado su gasto, no porque haya sido la que más ha bajado su número de recetas, sino por la reducción de su gasto medio, casi del 10 por ciento.