| viernes, 07 de mayo de 2010 h |

El cónsul general de Estados Unidos en nuestro país, Greggory Crouch, recogió en la gala de la IX edición de los Premios-Fundamed El Global la mención de honor que el jurado de estos galardones otorgó al presidente estadounidense, Barack Obama, por conseguir llevar a buen puerto la reforma del sistema sanitario de aquel país. Un trabajo que Crouch resaltó durante su discurso de agradecimiento con unas palabras muy reveladoras y que deberían ser tomadas muy en cuenta tanto por las autoridades sanitarias de nuestro país como por la industria farmacéutica. Crouch señaló que “la historia se hace cuando un líder da la cara, se mantiene fiel a sus valores y traza un curso fundamentalmente diferente para su país. La historia se hace cuando la pasión de un líder está a la par de sus principios para fijar un nuevo curso”.

Parece claro que en estos momentos, en los que la crisis económica engulle cualquier iniciativa que se adentre en los peligrosos vericuetos del riesgo, como puede ser las inversiones y la apuesta por un cambio del modelo productivo basado en la I+D+i, se necesitan líderes. Y así lo deben entender nuestros representantes políticos y los representantes de la industria farmacéutica radicada en nuestro país. Así lo entiende año tras año Fundamed-El Global, que con la concesión de sus galardones intenta reconocer la importante labor que lleva a cabo el sector, no sólo sanitaria sino económica, para beneficio de nuestro país. Un reconocimiento que deberían tener muy en cuenta las autoridades sanitarias españolas, porque este sector es un motor, tanto sanitario como económico, para nuestra sociedad.

Hay que pasar de la palabra a los hechos y apostar, de una vez por todas, por este sector para que propicie ese cambio de conocimiento. Y el sector se debe concienciar en que tiene que convertirse en un poder científico. Debemos hacer caso omiso a Tina Turner y su We don´t need another hero. Sí, necesitamos otros héroes.