| viernes, 14 de octubre de 2011 h |

A grandes males, grandes soluciones. Día sí y día también las noticias que afectan al sector del medicamento saltan a los medios generalistas. Y, cuando eso ocurre, no es nada bueno, porque cuando una información del sector aparece en un medio no especializado es por algo que no es nada bueno. Así, día sí y día también, los problemas por impagos de la factura farmacéutica por parte de muchas comunidades autónomas está en boca de todos. Unos impagos a un colectivo, el farmacéutico, que afectan lógicamente al resto de agentes de la cadena del medicamento (distribución e industria farmacéutica) y, cómo no, a los pacientes.

Por ese motivo, la oficina de farmacia tiene que reaccionar y tratar de sobreponerse a los duros vaivenes en los que se ha visto involucrada en los últimos tiempos. Es cierto que se hace difícil, porque cuando no te pagan no tienes mucho margen de maniobra, pero sí es cierto que muchas oficinas de farmacia se están dando cuenta que una de las mejores vías para tratar de afrontar el futuro y garantizar la viabilidad de sus negocios es apostar por la gestión de los mismos. Y es que, está claro de que el farmacéutico, además de un agente sanitario, también es un empresario que debe velar por el bien de las cuentas de su establecimiento. Y mucho más en los tiempos que corren.

Ahí, creemos, se encuentra una de las claves en las que se debe sustentar el futuro de la profesión, y más cuando entre en vigor el próximo mes de noviembre el Real Decreto-ley 9/2011, que dará un mayor margen de actuación al boticario a la hora de elegir qué medicamento, a precio menor, quiere dispensar. Esta circunstancia abre un amplio abanico de posibilidades y otorga a este profesional un puesto preferencial a la hora de negociar con distribuidores y laboratorios. Muchos se han dado cuenta de la nueva situación y ya se han posicionado. Otros están a la espera y, seguramente, llegarán tarde. Ahora es el momento, y los farmacéuticos deben coger ese tren para garantizar y asegurar su futuro.