| viernes, 11 de enero de 2013 h |

La partida de Sanidad en los presupuestos de las comunidades autónomas para 2013 asciende a 55.272 millones de euros, una cifra similar a la que las cuentas autonómicas registraron seis años antes, y 9.000 millones de euros menos, un 14 por ciento, que la registrada en 2009, el ejercicio con mayor gasto. Por su parte, la partida destinada a recetas médicas ha perdido en este tiempo ni más ni menos que el 33 por ciento de su presupuesto, pasando de los 12.856 millones que las cuentas públicas reservaron en 2009 para su gasto en recetas a los 8.556 presupuestados para el presente año. Con todo, de los 9.000 millones de euros que se han restado del presupuesto para Sanidad, prácticamente la mitad, 4.300 millones, han salido del ámbito de la Farmacia, y aproximadamente entre 1.500 y 2.000 millones han venido de las reducciones salariales establecidas para los funcionarios por los gobiernos. Por tanto, el ahorro por cambios en los procesos, optimización de recursos y eliminación de ineficiencias ha permitido ahorrar solo unos 3.000 millones de euros. Muy poco.

Resulta muy relevante y a la vez decepcionante comprobar, con datos oficiales, que en Sanidad, lejos de optimizar el uso de los recursos y corregir ineficiencias, se sigue optando por lo fácil. Por dar al botón de bajar el gasto en medicamentos o reducir el sueldo a los profesionales. Las grandes bolsas de ineficiencia siguen sin tocarse y, para compensarlo, se obliga a asumir la mitad de los ajustes al sector farmacéutico cuando ahora ya solo supone el 15 por ciento del gasto. Un esfuerzo que resulta excesivo, además de reiterado, y que debe limitarse ya.