a.c. Madrid | jueves, 05 de diciembre de 2013 h |

No han sido pocas las ocasiones en las que la profesión farmacéutica ha criticado que, ante la tramitación de una norma de tintes económicos, la farmacia haya sido incluida en la misma ‘coctelera’ que el resto de sectores sin atender sus peculiaridades. Sobre todo, las que aluden a su carácter sanitario. Por ello, la satisfacción de la farmacia nacional es plena al comprobar que el texto definitivo del proyecto de Ley de Garantía de Unidad de Mercado ya aprobado por el Congreso de los Diputados mantiene el estatus del que disponen las boticas, refrendado en la obligatoriedad de autorización administrativa en planificación sanitaria y, por ende, farmacéutica. El Ministerio de Sanidad, favorable a conservar estas exigencias, ha sido el principal aliado que ha tenido la farmacia.

El buen sabor de boca que ha dejado el texto final de esta ley es latente en todos los organismos farmacéuticos nacionales. Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, hasta los colegios provinciales y patronales farmacéuticas. En este sentido, la presidenta de la máxima institución farmacéutica, Carmen Peña, manifiesta que “se ha vuelto a tener en cuenta que los criterios de planificación, que pueden ser siempre mejorables, son necesarios para que los ciudadanos puedan tener un correcto acceso a los medicamentos sin que ello implique tener que realizar grandes desplazamientos”. El tesorero del Consejo General, Luis Amaro, también cree que el reconocimiento que hace de la botica como establecimiento sanitario, excluyéndola así de la eliminación de cotos en actividades económicas que persigue la ley, “evita judicializar la farmacia”.

“Lógica” autorización

Es fácil encontrar opiniones semejantes a las del Consejo General al bajar al escalón de los colegios farmacéuticos provinciales. Por ejemplo, Ana Prieto, presidenta del COF de Lugo, celebra que “una vez más” se considere a las farmacias como establecimientos sanitarios sometidos a planificación. Respecto al mantenimiento de una autorización administrativa previa para la apertura de una oficina de farmacia, la presidenta del colegio lucense cree que es “además de necesaria e imprescindible, lógica en la búsqueda de una óptima planificación sanitaria”.

En el viaje desde la zona más occidental del país a la más oriental, el discurso no varía un ápice. Así, la homóloga de Prieto en el COF de Valencia, María Teresa Guardiola, ve “perfecto” que la sanidad “haya ido por otra vía” en el contenido final de la Ley de Unidad de Mercado. “Nuestra profesión ya tiene sus propias leyes, que no son pocas ni flexibles”, concreta.

Por otra parte, desde la patronal farmacéutica nacional FEFE también se considera que, de haber metido a la sanidad en el mismo saco del resto de sectores, “podría haberse convertido en una república bananera”, expone su presidente, Fernando Redondo. No obstante, la patronal cree que la normativa farmacéutica nacional podría dar más pasos hacia esa mayor homogenización de criterios que persigue esta ley. “Las reglas son distintas en cada región. 22.000 farmacias con las mismas normas competirían más unidas y mejor”, considera Luis de Palacio, su secretario general.