Francisco rosa Madrid | viernes, 22 de noviembre de 2013 h |

Susanne Keitel, directora del Consejo de Europa para la Calidad de los Medicamentos y el Cuidado de la Salud, descartó la participación directa de la industria farmacéutica en el Convenio MediCrime, dado que se trata de un acuerdo entre estados, aunque reconoció que los laboratorios podrían jugar un “papel muy importante si colaboran con los distintos estados en la identificación de productos falsificados”. Esa ayuda sería más que bienvenida, según la representante del organismo comunitario.

Por su parte, Jan Kleijssen, director de la Sociedad de la Información y la Acción contra el Crimen Organizado, así como responsable del área de Derechos Humanos y Estado de Derecho del Consejo de Europa, recordó que, pese a que la iniciativa tiene un enfoque claro hacia la protección de la salud pública, “hay que reconocer que la falsificación también tiene repercusiones económicas, ya que implica la evasión de impuestos, y la sobre la propiedad intelectual”. Conclusión: la lucha contra la falsificación interesa a pacientes, estados e industria.

Por este motivo, es importante concienciar a la sociedad sobre el mal que generan estas prácticas, para lo cual será la clave su criminalización, es decir, la tipificación como delito de la falsificación de medicamentos y productos sanitarios, como ya se ha hecho anteriormente con problemas similares como el tráfico de drogas. Y es precisamente en esto en lo que trabajan actualmente el Ministerio de Sanidad y el Ministerio de Justicia, que esperan poder incorporar una disposición en la reforma del Código Penal que vaya en este sentido, según confirmó el titular de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, durante la segunda conferencia de MediCrime, que se celebró la semana pasada en Madrid.

De este modo, España daría cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 12 del citado Convenio. Un convenio que ha sido firmado por más de 20 países, entre ellos algunos de fuera de Europa, como Guinea, Marruecos e Israel. En cambio, solo España y Ucrania lo han ratificado hasta el momento, aunque los responsables de su promoción esperan que pronto llegue la adhesión del resto de países, en tanto que el problema de la falsificación es global y requiere de una respuesta al mismo nivel.