| viernes, 18 de noviembre de 2011 h |

Rafael Bengoa

Tiene su dosis de ironía el que después de escenificar un acuerdo como al que llegaron Aragón y Cataluña, el mismo conflicto se reproduzca días después en un formato bastante más radical. El SNS está enfermo. Le ha atacado el virus de los mercados y la deuda pública, que obliga a mirar exclusivamente por el bolsillo de cada uno sin fijarse en lo que le ocurra a los demás. Pero los pacientes, como señala Bengoa, no son objeto de mercado. Las palabras del consejero son la cura de solidaridad que necesita la cohesión del sistema.