| viernes, 07 de marzo de 2014 h |

El parlamento europeo aprobará en abril una resolución para establecer y renovar la estrategia europea en alcoholismo. Los ciudadanos de la UE son los que más alcohol consumen per cápita del mundo. Aunque la Comisión Europea (CE) no tiene competencias en salud pública a nivel europeo, sí tiene la tarea de coordinar las políticas de los Estado miembros y completarlas. A las puertas de las elecciones europeas de mayo de 2014, la EPHA ya ha trazado su agenda sanitaria para tratar de que la política europea tenga una “dimensión sanitaria”. Si en el debate del estado de la nación apenas se menciona la sanidad, es complicado que los países de la UE lo pongan en lo alto de sus prioridades. Además, la dificultad creciente de poner orden dentro de cada país, hace que preocupe cada vez más la equidad dentro de los estados, como se lanzó en la Declaración de Vilnius de diciembre.

La palabra “equidad” aparece en el último de los pactos firmados por la ministra Ana Mato con Farmaindustria. Así lo especifica el acuerdo en el capítulo de precio y financiación (que sí controla el ministerio) pero no explica como conseguirá impedir las trabas a la prescripción de las comunidades. Como muestra de que éstas tienen sus propias reglas, basta leer la entrevista al consejero de Salud de La Rioja en EG, José Ignacio Nieto, que afirma que adoptarán el copago hospitalario cuando lo hagan el resto de comunidades.

Otro de los compromisos del pacto es algo que se viene haciendo, como el seguimiento del gasto en medicamentos y la deuda de los hospitales. Quizá el hecho de realizar un seguimiento del acceso de los pacientes a la innovación, siguiendo los estándares europeos, es un paso significativo que da valor a este acuerdo. Deberíamos remontarnos a los tiempos de Celia Villalobos cuando se alcanzó un pacto similar, incluyendo el Consejo Interterritorial, representado en la firma del mismo por el entonces conseller catalán de Salut, Eduard Ríus. Entonces estaban en el pacto las comunidades, pero no se incluyeron los pacientes. Tampoco con los acuerdos de Bernat Soria se incluyeron los pacientes ni las comunidades autónomas. Quizá los pacientes puedan rubricar un acuerdo al que se han sumado ya farmacéuticos, médicos e industria.

El objetivo es tan beneficioso como evidente: sentarse a trabajar en los asuntos de interés común. Sin duda, un acuerdo por desarrollar es mejor que no tener acuerdo. Si Ana Mato consigue seducir a los pacientes con sus propuestas, nadie podrá dudar de que ha llegado más lejos que ningún ministro.

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Los estados de la UE intentan poner en común políticas de salud pública, como el alcoholismo. Sin prisa pero sin pausa, se respira más interés en la sanidad común europea.

La comisaria de Empleo de la CE, Làszló Andor, pregunta a Ana Mato por la normativa que elimina la cobertura tras pasar más de 90 días fuera de España.

El pacto con Farmaindustria llega para satisfacción de todos. Se echa en falta un pacto con pacientes y con comunidades. Como novedad, el acceso a la innovación y la equidad, pero resulta complicado llevarlo a la práctica sin las comunidades.

El juez pregunta a las partes en la denuncia de Alexia Lario por las elecciones del 23 de marzo al Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid . En la primera vista el juez sugiere llegar a un acuerdo.