TRINI DIAZ Pamplona | viernes, 28 de febrero de 2014 h |

La implantación de la receta electrónica a toda la red de Atención Primaria y oficinas de farmacia de Navarra ha supuesto una importante mejora en la prescripción y dispensación de fármacos y en la optimización del gasto farmacéutico, según la opinión compartida por los participantes en el café de redacción sobre políticas de optimización del gasto farmacéutico en las Comunidades Autónomas, que se celebró en Pamplona, y que contó con la participación de Cristina Ibarrola, directora general de Salud de Navarra; Pilar García Ruiz, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Navarra; Fernando Artal, vocal de Medicina Extrahospitalaria del Colegio de Médicos de Navarra y Rafael Borrás, director de Relaciones Institucionales de Teva.

Durante el año 2014, el departamento de Salud navarro quiere ir más allá y desplegar en Atención Especializada la receta electrónica y pactos de gestión que contemplen indicadores de calidad de la prestación farmacéutica, tal y como ya se hace en Atención Primaria, “con el fin de que haya un solo sistema de prescripción en todo el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea”, subrayó Ibarrola.

Aunque Navarra comenzó tarde con la receta electrónica, “su implantación se ha resuelto en un tiempo récord, pese a las nuevas normas que han ido surgiendo en torno a la prestación farmacéutica y que han obligado a modificar las versiones de los sistemas informáticos”, indicó Ibarrola. Una de las claves del éxito reside, según la directora general de Salud, en la “excepcional coordinación que ha habido entre la Administración, el Colegio de Farmacéuticos y los profesionales de Atención Primaria”. Destacó la disposición de los farmacéuticos navarros a colaborar en todos los proyectos impulsados por la administración y en coordinación con otros profesionales sanitarios, “una práctica que se extiende a otros proyectos como la estrategia de crónicos, en la que ahora estamos inmersos, y que nos está obligando a pensar en un único sistema de prescripción, con información similar y con los mismos indicadores de calidad para todos los niveles asistenciales”.

La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Navarra destacó que la receta electrónica “ha contribuido a mejorar la comunicación entre farmacéuticos y médicos y ha obligado a hacer una actualización de la medicación de los pacientes, eliminando fármacos que se tomaban por inercia o duplicidades. Cuando se incorpore Atención Especializada, el sistema será todavía mejor”. El gran problema de la receta electrónica es, según explicó García, que no es interoperable entre Comunidades Autónomas y, “aunque ya se está trabajando en ello, técnicamente no va a ser fácil”.

El vocal de Medicina Extrahospitalaria del Colegio de Médicos de Navarra, añadió que “en estos momentos se trabaja en paliar las deficiencias detectadas en la receta electrónica, “como la dificultad para registrar algunas formulaciones dermatológicas o la ampliación del plazo para la dispensación de recetas a pacientes que se desplazan”. Coincidió en destacar que “ha obligado a repasar la medicación de nuestros pacientes, porque los médicos tenemos inercia terapéutica y los pacientes inercia de consumo”. Sin embargo, como añadió Artal, “se echó en falta más información dirigida a la población por parte del departamento de Salud”, una carencia que médicos y farmacéuticos han tenido que suplir en sus consultas y oficinas de farmacia.

En cuanto a los pactos de gestión, el vocal del Colegio de Médicos subrayó que “su aplicación solo en Atención Primaria ha producido algunas distorsiones en las prescripciones”. Calculó que la prescripción inducida en algunos centros de salud puede representar hasta un 40 por ciento, “por lo que estamos aplicando un sistema distorsionado en un alto porcentaje. El paciente recibe un tratamiento médico de continuidad de cuidados y corresponde a ambos niveles garantizar esta continuidad”. Finalmente pidió indicadores de prescripción individualizados y no sancionadores.

Mayor flexibilidad en el modelo

En el año 2000, la Comunidad Foral abandonó el sistema de regulación farmacéutica establecido y optó por un modelo más flexible de planificación, que permitió la apertura de un gran número de nuevas farmacias. En la actualidad cuenta con 600 oficinas de farmacia. Borrás alertó de los riesgos que conlleva el modelo navarro en un contexto de crisis económica porque “al bajar la facturación, deriva en farmacias más empobrecidas y con muchos más problemas. Posiblemente, es un modelo que no es beneficioso ni para la propia administración navarra, que recauda menos que cualquier otra Comunidad Autónoma”.

No obstante, según la presidenta de los farmacéuticos, el modelo navarro “no ha tenido repercusión en el gasto farmacéutico, porque no ha llevado a los pacientes a consumir más. La Ley Foral 12/2000 fue una revolución en su momento y levantó muchas ampollas. Ahora se vive con total normalidad. Navarra fue, además, pionera en la aplicación de la ley de compensación a las farmacias de baja facturación, que ha sido de gran ayuda para los farmacéuticos con más problemas. La farmacia ha sufrido mucho y está sufriendo, pero por la crisis”.