Francisco rosa Madrid | viernes, 15 de junio de 2012 h |

Pese a las dificultades económicas que afrontan las farmacias debido a la reducción continua de márgenes y a los impagos de las facturas por parte de la administración, no son pocas las que siguen realizando inversiones con vistas a salir reforzadas de esta crisis. Y puestos a invertir en futuro, la robotización es una de las opciones que ofrece mayor rentabilidad y que ya no está solo al alcance de las grandes boticas, sino que también va siendo accesible para algunas medianas.

Esta ampliación del mercado para las empresas de robotización se debe, en parte, a que los precios de implementación de esta tecnología han caído de forma significativa en el último tiempo. “Hace siete años se pagaban 200.000 euros por un robot. Hace cinco, entre 140.000 y 150.000 euros. Ahora han bajado hasta los 110.000 euros aproximadamente”, asegura Pablo Arenas, Brand Manager de Mach 4, quien añade que “el precio de nuestro robot estándar está en torno a los 85.000 euros. De ahí en adelante. La media de los que vendimos el año pasado son 130.000 euros”.

Con estos costes se ha conseguido robotizar a las farmacias con una facturación superior a los dos millones de euros anuales, y el objetivo es avanzar ahora hacia la mecanización de las que rondan el millón de euros. “Las que están por debajo de eso, que representan nada más y nada menos que el 70 por ciento del total, no se van a robotizar con equipos integrales. Quizá sí con sistemas más sencillos. El tamaño medio de la farmacia española es pequeño, la media son 640.000 euros de facturación anual, por lo que no podemos aspirar a robotizar el cien por ciento”, aclara Arenas.

A este respecto, confirma que las previsiones que tienen indican que en los próximos cinco años “se van a terminar de robotizar un 10 por ciento de las farmacias de las que son objeto de robotización y estimamos que la cifra alcanzará el 25 por ciento en un plazo de 20 años”. Para cumplir con estas previsiones, según señala, habrá que revertir los datos que se han registrado en 2011, en el que se dejó notar especialmente la crisis.

En el caso de Mach 4, la caída en las ventas fue del 43 por ciento. “En 2010 fue uno de los mejores años para nosotros y para el sector en general, pero hay que reconocer que 2011 ha sido el peor. Ahora en 2012 estamos creciendo al 5 por ciento. El crecimiento es leve pero podemos respirar un poco más tranquilos”, asegura el responsable de Mach 4.

Aunque ese respiro se ha visto alterado por la medida aprobada recientemente por el Gobierno, que retira la posibilidad a las boticas de amortizar las inversiones en equipamiento contra la renta, algo que suponía un estímulo para la robotización. “Cuando existía esta posibilidad, los robots se podían amortizar en uno o dos años, pero ahora hay que esperar entre cinco y siete años para conseguirlo”, señala Arenas.

Dejando las cuestiones económicas al margen, cabe aquí analizar cuál es la principal aportación que realiza la robotización a las oficinas de farmacia. En este sentido, es importante señalar la liberación del farmacéutico de labores que no sean la atención al paciente como el pilar principal sobre el que se sostiene la venta de esta maquinaria, que ayuda, por tanto, a rentabilizar mucho más la actividad que estos realizan.

Fidelización y venta cruzada

Así, “la idea es que el robot nos permita disponer del mayor tiempo posible, que tareas como la carga o el control de stock sean automáticas”, explica el Brand Manager de Mach 4. “Nuestro robot todas las noches hace un inventario”, añade.

Todo esto permite que la dispensación sea más rápida, una cuestión que no es baladí si se tiene en cuenta que “las horas punta son habituales en las oficinas de farmacia”. De este modo, el tiempo que antes se perdía en la trastienda se puede destinar a atender a una cantidad mayor de clientes, para fidelizar y hacer venta cruzada, por ejemplo, y eso, al final, tiene un impacto positivo en la facturación.