| viernes, 23 de noviembre de 2012 h |

Alexia Lario, presidenta de Adefarma

1- Tanto como penalizar no, pero lo que no hace es facilitarla, más que nada por el tiempo que se puede llegar a perder en la tramitación administrativa de dicho proceso.

2– Ni con mucho es la mejor manera de concienciar al paciente para que lleve a cabo el consumo racional de un medicamento que necesita para su enfermedad y que le ha prescrito el médico. Pienso que hay otras formas sobre todo a través de la educación social.

3- Por supuesto, además, quién mejor sino el médico de confianza para persuadir o desaconsejar el consumo de un medicamento que no se necesita. Es más, hay que tener en cuenta que el responsable de la prescripción es quien debe de decidir si emitir o no la receta. Y siendo el médico el funcionario responsable del proceso de emisión de la receta, debería ser quien cobrará el euro y no el farmacéutico.

4- Absolutamente, pero no solo agraviados sino también degradados a llevar a cabo una labor característica de funcionario cuando no lo somos y encima sin ninguna contraprestación ni compensación.

5- No lo sé, debería tenerla, como también debería tenerlos en Cataluña pero mire como están las cosas, lo que está claro es que hubiese sido mejor establecer de una vez la aportación, para todos, desde un planteamiento estructural evitando así sucesivas incursiones coyunturales de autonomías que no hacen sino generar el agravio, la confusión y la discriminación entre españoles.

Josep Esteve, presidente de Fefac

1- Más que penalizar la entorpece, puesto que la farmacia debe dedicar tiempo y recursos a una tarea administrativa que no le corresponde. Ya dijimos en su día que, si la Administración decidía implantar una tasa farmacéutica era más lógico recaudarla donde se emiten las recetas, es decir, en los centros de salud.

2- Con el sistema de receta electrónica el paciente ya recibe la cantidad exacta de medicación que el médico prescribe con su criterio profesional, y que no le es posible retirar más ni en mayor cantidad que la pautada, de modo que la tasa no tendría por qué interferir en la racionalidad del consumo de fármacos. En cambio, sería necesario estudiar cuál es el efecto de la tasa sobre la adherencia al tratamiento.

3- Si hay un buen diagnóstico y prescripción, no entendemos que sea la farmacia el punto donde se implante un tique moderador del consumo, lo cual nos hace pensar que el objetivo de la medida es recaudatorio.

4- Más que agraviados como profesionales respecto a otros, los agraviados son los ciudadanos catalanes, que pagan un doble peaje por acceder a su medicación. Consideramos que el acceso a la prestación farmacéutica debe ser equitativo en todos los territorios del Estado.

5- No podemos saber en qué quedará la tasa, aunque nos parece que para tomar una decisión sobre su continuidad habría antes que analizar el efecto que ha tenido, pero basándose en criterios sanitarios y en términos de salud, no solo en económicos.