La ministra de Sanidad se la juega con las listas de espera y se compromete a garantizar demoras mínimas antes de verano
| 2009-04-26T18:04:00+02:00 h |

Antonio González

es periodista del diario ‘Público’

Tardó la nueva ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, en meterse en las movedizas arenas del mundo sanitario, pero una vez dentro de la plaza parece decidida a coger el toro por los cuernos. Y de los muchos toros que pasean su peligro por el coso sanitario español, sin duda el de las listas de espera es uno de los más astifinos y revirados.

Es objeto de todas las miradas, y hacerle una buena faena es la máxima aspiración de cualquier matador recién llegado al 18 del paseo del Prado. Sin embargo, el morlaco no es nada fácil de llevar, cabecea y al mínimo despiste y error del diestro suele destrozarle la taleguilla, con funestas consecuencias.

Aun desconociendo si la ministra de Sanidad y Política Social es seguidora o no de espectáculo tan retrógrado y salvaje como la mal llamada por muchos fiesta de los toros, es evidente que ha tenido un arrojo similar al de muchos diestros al anunciar la regulación por decreto, antes del verano, de unos tiempos mínimos de espera “para aquellas enfermedades graves que puedan causar alguna lesión o la muerte”.

El anuncio realizado por la ministra de Sanidad y Política Social tuvo lugar la semana pasada en una entrevista concedida a Radio Nacional de España, en la que Jiménez apenas si ofreció algún otro detalle más sobre aspectos sanitarios, como por ejemplo su reconocimiento de que la aplicación de la ley antitabaco debería haber sido “más estricta y más rígida”. Aunque eso sí, Jiménez lo hizo sin expresar grandes deseos de reformarla.

Pero en el caso de las listas de espera, un mal endémico del sistema sanitario público que sigue siendo uno de los principales motivos de queja de los pacientes, Jiménez ha decidido empezar a ejercer como ministra de Sanidad y garantizar unos tiempos mínimos en aras de asegurar la equidad de las prestaciones, una misión que hoy por hoy, personalmente, se me antoja imposible.

Aunque es difícil determinar hasta qué punto el hecho de haber degradado la Sanidad de secretaría de Estado a Secretaría General puede debilitar el papel cohesionador del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en el terreno sanitario, lo que parece claro es que muchas comunidades, empezando por la comunidad autónoma de Madrid, no se lo pondrán fácil a Jiménez en su compromiso con las listas de espera.

Es cierto que un esfuerzo coordinado para tratar de acabar con las demoras excesivas que lastran la asistencia sanitaria sería una de las medicinas más efectivas para curar los males de nuestros servicios de salud, pero considero que el empeño de la ministra por regular las listas antes del verano parece poco realista, aunque también es cierto que hay que arriesgarse para ganar.

En cualquier caso, ya que la nueva ministra de Sanidad ha decidido meterse de entrada en semejante jardín, no estaría mal que aprovechara el impulso para que, de una vez por todas, podamos conocer de forma sistemática y periódica los datos comparativos de las listas de espera de las distintas comunidades autónomas. Sólo con eso muchos nos contentaríamos, ya que la publicidad de esta información sería suficiente para que muchas comunidades autónomas se tomaran el problema en serio de una vez por todas.