| lunes, 30 de diciembre de 2013 h |

Casi dos meses después de que el tifón Hayfan asolase buena parte de Filipinas, ocasionando miles de fallecidos y millones de personas afectadas, la ONG Farmacéuticos Sin Fronteras ha hecho un primer balance de sus actuaciones humanitarias y sanitarias emprendidas en respuesta a la catástrofe.

FSF ha aportado capital humano y sanitario en la postemergencia del tifón. Un miembro de esta organización, Carlos Lerma, se desplazó a la isla de Leyte, al sureste del archipiélago filipino, donde, junto a un contingente del que también formaba parte otros profesionales sanitarios, ha venido prestando su ayuda en las últimas semanas. En concreto, una primera fase de su trabajo ha consistido en colaborar en la habilitación del centro de salud del barrio de Linao (Leyte) para, posteriormente, dedicarse a una intervención puramente sanitaria en un botiquín de urgencia. Desde dicho botiquín, Lerma “organizaba, custodiaba y dispensaba” los medicamentos enviados por distintas agencias de cooperación (entre ellas la propia FSF). No obstante, “desde el botiquín no solo se hacía la prestación farmacéutica de los medicamentos prescritos por los médicos, sino que también era un centro de información del fármaco facilitando sustituciones de principios activos o informando de medicamentos no conocidos por el personal local”, relata el propio protagonista, quien destaca la “excelente organización en terreno” de las autoridades locales.

En cuanto a la ayuda material, FSF ha enviado en estas semanas a Filipinas, en colaboración con la Orden de los Escolapios, material sanitario compuesto por antibióticos, material de cura, vitaminas y fluidoterapia, gracias a las aportaciones de compañías como Stada y Neodiet.