fRancisco rosa Madrid | viernes, 22 de noviembre de 2013 h |

Farmaindustria ha encajado con una mezcla de satisfacción y resignación la publicación de la ‘Guía de buenas prácticas de preparación de medicamentos en los servicios de farmacia’ en la página web de Sanidad. Satisfacción porque ofrece una base “tajante y clara” a la que poder agarrarse cuando se den casos de malas prácticas. Resignación porque, “pese a que se había solicitado la participación en su elaboración, así como en el proceso de tramitación”, la industria ha vuelto a quedar excluida del proceso.

Pese a todo, los responsables de Farmaindustria prefieren quedarse con la parte positiva. Para empezar, dice Emili Esteve, director del Departamento Técnico de Farmaindustria, “porque es una herramienta que considerábamos necesaria”. Pero es que además, prosigue, “reconoce que los medicamentos realmente deseables son los que se fabrican industrialmente porque están sujetos a todo un sistema de aprobación”.

Unido a esto, queda definido también que las preparaciones solo serán admitidas cuando los citados medicamentos, los que son producidos industrialmente, no cubran todas las necesidades de los pacientes. Así queda establecido tanto en la introducción, como en el punto tres de las disposiciones generales, en el que la guía señala que “la preparación aporta valor añadido si es necesaria para un determinado paciente o grupo de población… y no se debe realizar si está disponible en el mercado una alternativa terapéutica adecuada con autorización de comercialización”, en consonancia con lo establecido en el Real Decreto 1015/2009.

A este respecto, cabe destacar que el documento elaborado por farmacéuticos de hospital, bajo la tutela de la dirección general de Cartera Básica de Servicios y Farmacia del ministerio, no se detiene en esta disposición general, y en la sección de 5 del anexo 4 realiza una valoración casuística, en la que se advierte que no se deberán fraccionar los comprimidos en caso de que esa posibilidad no venga indicada en ficha técnica y/o prospecto. Y tampoco las cápsulas de gelatina dura, aunque en este caso no se da más explicación.

Farmaindustria interpreta estos esfuerzos por definir como muestra de la voluntad de poner coto a las prácticas de aquellos que tratan de desplazar un medicamento autorizado por cuestión de ahorro. “Si ponemos en una balanza un producto autorizado y que cumple todas las garantías y otro elaborado artesanalmente y con una guía que lleva el sello del Ministerio de Sanidad y que dice que no se debe hacer, el que recurra a esas prácticas lo tendrá complicado para defenderlo delante de un juez”, concluye Esteve.

Pese a ello, compañías consultadas han mostrado cierta preocupación por el hecho de que en la guía se utilice el “no se debe”, en vez del “no se puede”, y hacen referencia al prólogo, en el que el subdirector general de Calidad de los Medicamentos, Carlos Lens, admite que “el objetivo indeclinable de la guía es contribuir a la eficiencia en el uso de los medicamentos manejados en el hospital”.

Según ha podido saber EG, estas discrepancias terminológicas se instalaron en el proceso de elaboración hasta el punto de que los encargados de su redacción amenazaron con impedir la difusión del texto mediante la reclamación de su propiedad intelectual.