FRANCISCO ROSA Madrid | viernes, 07 de marzo de 2014 h |

Una vez que se esfumaron los tiempos en los que la industria farmacéutica ponía todo su foco comercial en los sanitarios y llegaron otros en los que cobraba un mayor protagonismo el pagador, los laboratorios se han visto obligados a replantear sus estrategias, y también sus estructuras, para cumplir con las nuevas exigencias que determinan el acceso de los pacientes a los nuevos fármacos. Esta es una de las principales conclusiones de la jornada ‘Market Access en España: nuevas alianzas, nuevas soluciones’, organizada por Medical Practice Group, y en la que participaron el portavoz de Sanidad del PSOE, José Martínez Olmos; el ex portavoz del PP del mismo ramo, Manuel Cervera; y la directora de Relaciones Institucionales de Lilly, Teresa Millán.

Como consecuencia de este cambio, han emergido con fuerza algunos perfiles como el del market access, un profesional que, en palabras de Martínez Olmos, “tiene que vérselas con interlocutores cuyas exigencias son más rigurosas”. Un rigor que viene justificado por la necesidad de ajustar el gasto farmacéutico, y que tiene visos de mantenerse en el tiempo, según el portavoz del PSOE, “dado el alto volumen de innovación que se desprende de los avances en campos como la genómica y la medicina personalizada”, cuya introducción en el Sistema Nacional de Salud requiere, a su juicio, de cambios organizacionales.

Estos cambios, que se resumen someramente en la introducción de un modelo de pago por resultados, el cual, en opinión de Millán, introduce algunas incertidumbres para el sector. En todo caso, lo que sí tiene claro la responsable de Lilly es que “la industria se va a ver obligada a convencer de que su medicamento es útil y beneficioso”. “Hay que desarrollar proposiciones de valor para que se convenzan de que el dinero está bien invertido”, sentenció.

Aportación al tejido

Por su parte, el ex portavoz de Sanidad del PP destacó durante su intervención la importancia que tiene para las compañías conocer la imagen que la administración tiene de ellas, así como mostrar a las autoridades “la aportación que hace el medicamento y el propio laboratorio al tejido productivo del país”. Sobre este particular, Millán señaló que, “aunque lo realmente importante en un primer momento es convencer al pagador del valor del medicamento, las negociaciones suelen alargarse y acaban cobrando importancia argumentos como el de la implantación de la compañía en el país”.