La GPhA ha publicado un informe de IMS que cifra el ahorro semanal en 3.000 millones durante 2010 para el sistema y los consumidores

Los medicamentos para patologías que afectan al sistema nervioso representaron el 35 por ciento del ahorro total durante el año pasado

| 2011-09-30T16:18:00+02:00 h |

El director general de la Asociación de Medicamentos Genéricos de Estados Unidos (GPhA), Ralph Neas, envió una carta a Patty Murray y Jeb Hensarling, miembros de la Comisión del Congreso para la Reducción del Déficit, en la que animaba a ambos a promover el uso de medicamentos genéricos por parte del Sistema Nacional de Salud estadounidense, de modo que pueda garantizarse la viabilidad del mismo. Neas aprovechó el estudio publicado por la GPhA para constatar la aportación, en forma de ahorro, que hacen los genéricos a las cuentas públicas. Para que esta situación no cambie, solicitó que no se prohíban los acuerdos sobre patentes, ya que se trataría una decisión que chocaría frontalmente con el interés de los consumidores.

En este sentido, la carta de Neas tenía como objetivo dejar patente que con “la prohibición de estos acuerdos se reduciría en más de un 30 por ciento el número de nuevos genéricos que podrían ser lanzados al mercado antes de que se produzca la expiración de la patente”. Igualmente, manifestó que “esto supondría la implementación de una política que reduciría la penetración de los genéricos en el mercado estadounidense, por lo urgimos a la Administración a rechazar cualquier medida que vaya en esa dirección”. Asimismo, buscó la complicidad de los representantes de la Comisión del Congreso para la Reducción del Déficit: “Entendemos que ambos partidos están de acuerdo con nosotros en que en estos momentos es clave la contención del gasto para reducir el déficit. Es por eso que esperamos que encuentren nuestras recomendaciones como algo constructivo y útil para sus objetivos y para las importantes deliberaciones que tienen que realizar”.

La publicación de las cartas que la GPhA envía a la Administración para que esta atienda sus reivindicaciones no es algo inusual. Así EG ya se hizo eco (ver EG núm. 526) de un escrito remitido al presidente estadounidense, Barack Obama, en junio de este año.

REdacción

Washington

La Asociación de Medicamentos Genéricos de Estados Unidos (GPhA) ha publicado recientemente un informe, “Ahorros: un análisis económico del uso de genéricos en Estados Unidos”, realizado por IMS, en el que se demuestra el impacto positivo de las EFG en las cuentas públicas del sistema de salud norteamericano, así como en los bolsillos de los pacientes. En total, según este informe, han sido 931.000 millones de dólares los que se ahorró la Administración estadounidense entre 2001 y 2010.

Concretamente, el año pasado se ahorraron unos 158.000 millones, lo que representó, según estimaciones de IMS, una reducción del gasto de unos 3.000 millones semanales. “Estos descubrimientos no podrían llegar en un momento más crítico. Se ha demostrado que los genéricos aportan una solución exitosa a aquellos que están trabajando en Washington por la sostenibilidad de nuestro sistema nacional de salud, así como de la economía nacional en sí misma”, afirmó Ralph Neas, director general de la GPhA.

Curiosamente, el ahorro obtenido en 2010 es el más alto de los últimos diez años. Las cifras han ido en ascenso desde 2001, año en el que la disminución del gasto producida por la promoción de las EFG fue de 51.000 millones de dólares, en torno a un 30 por ciento menos. Aunque ese ascenso viene de mucho más atrás.

La subida meteórica que han tenido los genéricos en el país norteamericano ha roto todo los pronósticos. En 1984, con el lanzamiento de la nueva industria de los genéricos, plasmado en la Hatch-Waxman Act, se hicieron estudios prospectivos que hablaba que los ahorros generarían ahorros por 1.000 millones de dólares en los diez años siguientes.

La Oficina Presupuestaria del Congreso admitió en 1994 que las reducciones del coste para los consumidores eran ya de unos 10.000 millones. “Este análisis muestra que el ahorro aportan los genéricos al sistema en una semana el triple de lo que se estimaba en 1984 para un año. Gracias a esto, millones de americanos pueden pagarse sus medicinas”, aclaró Neas.

La cifra de reducción de los gastos en fármacos han crecido progresivamente, según se recoge en el estudio, por lo que tampoco se puede decir que es este un mérito directo de la Administración de Barack Obama. Superó la barrera los 100.000 millones ya en 2007, todavía con los republicanos en el Gobierno. En 2009, poco después del primer año de mandato del presidente del Partido Demócrata, el ahorro se situó en torno a los 139.000 millones, una cifra que, como puede observarse, tiende al alza.

Nuevas EFG en el mercado

Esto se debe, sobre todo, al lanzamiento de las versiones genéricas de medicamentos de marca de gran consumo. Es el caso de Flomax o Aricept, así como Zocor, Norvasc o Zoloft, entre otras denominaciones comerciales.

Otro dato que ofrece el estudio realizado por IMS es la comparación entre la cifra de ahorro que han aportado los medicamentos genéricos aprobados en los últimos diez años, frente a la reducción del gasto que han supuesto en ese mismo periodo los que ya formaban parte de las EFG con anterioridad. En este sentido, cabe destacar que la aportación de los primeros, los más novedosos, asciende a 362.000 millones, mientras las EFG aprobadas antes de 2001 ahorraron 569.000 millones.

Del recorte en el gasto producido por las versiones genéricas aprobadas en estos últimos diez años, la mayoría se concentran a partir de 2006. El ahorro producido por los nuevos genéricos en 2010 se situó, según el informe, en 100.000 millones, una cifra que se espera que se incremente en los próximos años gracias a la conversión en genéricos de medicamentos considerados como ‘superventas’ a nivel mundial, como Lipitor, de Pfizer, y Plavix, de Bristol-Myers Squibb. Ambos fármacos pierden la patente en el mes de noviembre debido a que se han alcanzado acuerdos con compañías de genéricos para adelantar su expiración, en favor de los consumidores.

Asimismo, de cara a un futuro más lejano, también perderán su patente otros fármacos de gran consumo como Zyprexa, Singulair y Aricept, todos ellos convertibles en EFG a partir de 2014, según ha confirmado la GPhA en su informe. Este documento aporta también algunos datos sobre el peso de las distintas áreas terapéuticas sobre las cifras generadas por los medicamentos genéricos en el pasado año.

Así, las EFG dirigidas al tratamiento de enfermedades del sistema nervioso, que representan un 35 por ciento, son las que mayor impacto tienen en la reducción de gastos para el sistema de salud estadounidense. Si se combina la aportación de esta área con la que ofrecen las EFG para las enfermedades de tipo cardiovascular, que copan el 27 por ciento del ahorro, se puede hablar de un recorte de 100.000 millones de dólares (que se sitúa cerca del 62 por ciento del total).

Por otro lado, el informe se fija también en un aspecto que podría ser clave para la sostenibilidad del Medicaid. Según el Centro para los Servicios de Medicare y Medicaid en 2010, para mantener el segundo de estos sistemas se pagaron mensualmente unos 200.000 millones de dólares mensuales para financiar medicamentos de marca, mientras solo se gastaron 20.000 millones para EFG. La GPhA sugiere en su informe que con el incremento del uso de genéricos en un solo punto porcentual en Medicaid, la Administración y los contribuyentes podrían estar ahorrando en torno a 500.000 millones.