España recupera seis posiciones en el ranking anual que elabora el Foro Económico Mundial
| 2011-09-16T16:20:00+02:00 h |

carlos b. rodríguez

Madrid

El Gobierno que salga de las elecciones del 20 de noviembre volverá a tener sobre sí la presión de reducir el déficit público, pero haría bien en no adoptar nuevas medidas que, como ha resaltado Farmaindustria tras el RDL 9/2011, puedan perjudicar la inversión en I+D+i. El Foro Económico Mundial ha dado una buena razón para ello. Su último informe sobre competitividad global indica que tras la capacidad de recuperación de la inversión en I+D y el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se oculta parte de un tímido renacer en la competitividad española.

El año pasado marcó un hito en el hundimiento de la capacidad española para competir en el mercado global. Desde 2008, la crisis supuso un lastre que en dos años le hizo caer 13 puestos, desde el 29 hasta el 42. Era el nivel más bajo ocupado por España en toda la historia de este ranking.

A pesar de que la recuperación económica es muy lenta, algunas de las medidas adoptadas por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero han tenido un impacto positivo. Pequeños brotes verdes han surgido en algunos de los 12 indicadores que permiten calibrar la situación de cada país y han hecho que España se convierta en el país desarrollado que más ha avanzado en un año, ya que ha recuperado seis posiciones en el ranking, hasta el puesto número 36 de un total de 142 países.

Todavía queda mucho camino por recorrer hasta que la competitividad nacional se equipare al puesto que la economía española ocupa por su tamaño, el 13, pero no todo está perdido. Los responsables del estudio consideran que fomentar los factores que han permitido surgir estos brotes verdes será “crucial” para la futura recuperación española.

En primer lugar, los autores destacan la mejora en las TIC, un ámbito en el que España sube cinco peldaños, del puesto 29 al 24, así como la “capacidad de recuperación en investigación y desarrollo” y el fomento de la innovación. De hecho, dentro de este pilar, casi todas son buenas noticias para el Ministerio de Ciencia y Tecnología. España sube seis puntos en su capacidad de innovación, cuatro en lo que toca a la calidad de sus instituciones de investigación y 16 en cuando a disponibilidad de científicos.

Otros aspectos, sin embargo, siguen sin mejorar, aunque hay que reseñar que tampoco han empeorado. Es el caso de la inversión privada en I+D y el número de patentes españolas de uso general concedidas por cada millón de habitantes. Curiosamente, los dos aspectos sobre los que, según todos los informes sobre el tema, depende el espaldarazo definitivo a la I+D, especialmente en el caso de España.

El caso de la FDA

Al mismo tiempo que resalta las bondades del modelo de innovación español y el uso de las TIC, el Foro Económico Mundial relativiza su impacto en el florecer de la competitividad española, ya que su puntuación es la misma que ya alcanzaba en el ranking de 2010: un 4,5. Los autores encuentran la explicación en el deterioro que en este tiempo han experimentado otras economías que hasta ahora adelantaban a España.

Uno de los casos más llamativos es Estados Unidos, que aunque no ha influido en la subida de España ha vuelto a perder posiciones a nivel mundial y se sitúa ya en la quinta. Allí se busca a los responsables de retardar la innovación y la revista Forbes ha encontrado al primero: la FDA. Según sus datos, el número de nuevos medicamentos aprobados en Estados Unidos ha caído más de un 60 por ciento en los últimos años y el tiempo medio desde que comienza el desarrollo clínico de un fármaco hasta que la FDA lo aprueba se ha elevado casi a diez años.